|
Táctica
y estrategia
del orden
Por María Viglione para Mujer Bonita.
Ordenada se hace, no se nace. Es como un ejercicio:
si hoy hago un poco de orden, y mañana también, y pasado también, y
pasado también... resulta que en un tiempito termino siendo una persona
ordenada, sin gran esfuerzo. Pero... ¿por qué conviene ser ordenada? Y
si conviene ¿cómo llegar a serlo?
Razones para
ordenar:
1-
Máxima fundamental: entorno ordenado, mente ordenada.
2-
Con el orden se ahorra energía, tiempo... ¡y dinero! (si yo
aprendo a ser ordenada, no hay motivos para pagarle a otro que ordene por
mí).
3-
En los fines de semana o ratos libres cualquier plan es bueno
(leer, dormir, pasear, ir de compras...), menos hacer orden.
4-
Cuando hay orden las cosas se encuentran más rápido.
5-
Es una de las pocas cosas que, por ahora, se puede adquirir
gratuitamente.
¿Cómo se puede
ser ordenada?
Algunas advertencias útiles:
-
“Más vale prevenir que curar” o “No dejes para mañana lo
que puedes hacer hoy”. Conviene hacer todos los días un poco de orden
en vez de acumular todo para el fin de semana.
-
Huir de las jornadas generales de orden. De vez en cuando son
necesarias, para acomodar esos rincones escondidos que habitualmente ni
tocamos (bibliotecas, cajones de escritorio y un largo etcétera). Pero
fuera de estos casos excepcionales, tratar de no caer en la tentación de
acomodar el placard tres o cuatro veces... ¡al año!. Cuando uno programa
una de estas jornadas (jeans, zapatillas, un buzo de entre casa y ¡manos
a la obra!) lo habitual es que se agote cuando tiene la habitación llena
de ropa y el placard a medio ordenar (después de tres horas).
Consecuencia: la ropa vuelve a entrar al ropero peor de lo que salió. Por
eso, para evitar estas escenas, mejor mantener el orden todos los días un
poquito.
-
Prohibido acumular ropa en la silla de la habitación. Hay que
tomarse el trabajo de guardar la ropa en cuanto una se la saca. Así se
mantiene el ambiente ordenado y, de yapa, se ahorra trabajo: la ropa bien
doblada no hace falta plancharla dos veces. 4-Ahora o nunca... Es mejor no
aplazar lo que se tiene que hacer por una sencilla razón: al final, se
hace igual pero con más fiaca. Mejor sacarse rápido las cosas de encima
para evitar la fatiga... mental.
|