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Isabel
Allende:
Una literatura de sabores y
perfumes
Mujeres
escritoras hay muchas, pero pocas han alcanzado el renombre y la
universalidad de Isabel Allende (sus libros se venden en español,
italiano, inglés, francés, alemán y holandés, con gran éxito).
Aunque
su nacionalidad es chilena, Isabel nació en Lima (Perú), en 1942.
Su padre, Tomás Allende (primo
de Salvador Allende) era un diplomático chileno en Lima.
Cuando
Isabel tenía sólo tres años, su madre se divorció y regresó a
Santiago de Chile con tres pequeños. Allí recibió la atención de
su madre y de su abuelo.
Al
cumplir los veinte años, Isabel se casó con un ingeniero: Miguel
Frías: Al año siguiente nació su hija Paula, y tres años más
tarde su segundo hijo, Nicolás. Por entonces, Isabel era
colaboradora de la revista Paula, a cargo de una columna humorística llamada “Los
impertinentes”.
Durante
la presidencia de Salvador Allende, Isabel comenzó a trabajar a
cargo de programas en la televisión chilena, con gran éxito.
En
1975, Isabel y su familia se mudaron a Venezuela, donde permanecerían
por trece años, durante los cuales ella continuó su trabajo periodístico.
Varios
años pasaron y, en 1981, recibió la noticia de que su abuelo, un
anciano de 99 años, estaba agonizando. Con ese motivo, Isabel
comenzó a escribirle una carta que, curiosamente, se transformaría
en el manuscrito original de su obra: La
casa de los espíritus, la cual fue publicada definitivamente en
el siguiente año. Ya en este libro sobresalía la influencia de uno
de sus grandes maestros: el colombiano Gabriel García Marquez, si
bien Isabel Allende imprime en su obra un indiscutible “perfume”
femenino.
En
1984 publicó una serie de cuentos para chicos llamada La gorda de porcelana, y en el mismo año surgió también su
aclamada: De amor y de
sombras. Cuatro años más tarde vio la luz su best-seller Eva Luna.
Por
entonces, hacía ya tiempo que se había distanciado de Miguel Frías,
y en 1988 contrajo matrimonio con Willy Gordon y trasladaron su
residencia a San Rafael, California.
Reestablecida
la democracia en Chile, en 1990, Isabel retornó a recibir el premio
Gabriela Mistral, importante reconocimiento en el mundo literario.
Los
fascinantes Cuentos de Eva
Luna, una serie de historias que mantienen la línea de realismo
mágico, fueron publicados en 1991. (Una curiosidad: uno de los
cuentos de este libro fue adaptado a la forma de ballet.)
La
muerte de su hija Paula, en 1992, fue, para la hipersensible autora,
una conmoción que le llevaría años superar.
A
partir de 1993, la fama de Isabel Allende (que ya era mucha) se
popularizó con la filmación de las películas La
casa de los espíritus (en Alemania) y De
amor y de sombras, ambas con Antonio Banderas como protagonista.
En
1997 reforzó en sus novelas la temática de la cocina erótica con
la publicación de Afrodita,
que recibió numerosos premios.
Otras
de sus obras son Paula (1994),
El plan infinito y La Hija de la Fortuna, todas ellas publicadas en español por
editorial Sudamericana, que acaba de presentar la nueva edición
“pocket” de las novelas de Isabel Allende.
Si
bien sus libros son aclamados en el mundo entero, Isabel Allende
afirma que “mi mayor logro no son mis escritos, sino el amor que
comparto con mi familia”.
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