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Federico
Andahazi
Entrevista al
autor de El Anatomista
"Somos
un campo literario atomizado, no tenemos un espacio común"
Federico
Andahazi se ha convertido en uno de los nuevos escritores más
exitosos de los últimos años. Su controvertida novela El
Anatomista llegó
a ser best-seller durante 1998, además por esta misma novela obtuvo
el Primer Premio de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat. En
esta entrevista el cuestionado escritor describe a la nueva generación
de autores de nuestro país.
¿Existe
una generación de autores jóvenes?
No
creo que haya una generación de jóvenes o nuevos autores. Creo que
sí hay nuevos y jóvenes autores, pero esos escritores no
constituyen una generación, porque una generación supone un
espacio común: temas, intereses, ideas, y los nuevos autores no lo
poseen. Somos un campo literario atomizado, no tenemos espacio común,
cada uno surge por su lado, es decir, no responden a lo que se
define como generación.
¿A
qué se debe esa falta de espacio común?
A
que no hay maestros. Como consecuencia de la época de los militares
en nuestro país, los escritores desaparecieron, nos salteamos una
generación de autores. En una conferencia en la que participábamos
escritores jóvenes latinoamericanos, la mayoría sostenía que el
crecimiento de una nueva generación literaria supone el parricidio
de la anterior, yo creo que en nuestro país no hubo un parricidio,
sino un genocidio de autores. Además, hubo muchos otros que
respondieron a un patrón estandarizado: eran militantes del partido
comunista, pero, de una manera u otra, siempre respaldaron el
gobierno militar y no dieron espacio a los nuevos escritores.
¿Es
posible que la falta de comunicación entre los autores nuevos y los
ya establecidos se deba a una determinada concepción de cultura, en
tanto los primeros apuntan a una cultura más integrada y los
segundos a una cultura de elite?
No,
me parece que se debe a una cierta
mezquindad por parte de los viejos escritores, una especie de
envidia o de resentimiento, no creo que tenga que ver con el
concepto de
cultura
que se considere. Por ejemplo, Rivera es un escritor que responde al
patrón del que te hablaba antes, pero su literatura está destinada
al público en general, es decir, literariamente estaba con la
gente, pero no políticamente.
Un
escritor joven, ¿Se siente marginado por ser exitoso, por ser un
best-seller?
Creo
que no puede sentirse marginado en un espacio de marginados. La
mayoría de los nuevos intelectuales realizan una automarginación y
así somos todos marginados, seamos o no best-seller.
Si
un nuevo escritor quiere ganar prestigio, ¿Es mejor que gane un
premio o que sea un best-seller?
Una
cosa no excluye a la otra. Se puede ser best-seller y ganar un
premio: García Márquez posee un gran prestigio y es un
best-seller, Saramago ganó un premio Nobel y se convirtió en
best-seller. En mi caso, El Anatomista no posee características
de best-seller, es decir, no es un libro fácil de leer y, sin
embargo, lo es y también ganó premios.
¿Es
mejor ser leído por todos o por una elite cultural?
Yo
creo que el escritor no elige para quien escribe, si creo que se
escribe para un lector modelo que se construye con fragmentos de
personas, de discursos, de ideas. Pero cuando uno se sienta a
escribir no piensa en que su libro debe ser vendido en el
supermercado para que todos lo compren y
que por eso debe tener un cierto nivel de lectura.
Pero
no todos pueden llegar a encontrarle sentido a la obra, por ejemplo,
con tu libro El Anatomista, muchos leen el libro por el tema
del que trata, pero lo consideran sólo en forma superficial, no
logran llegar al fondo.
Eso
ya no forma parte de mi responsabilidad. Yo escribo, el que
entienda, bien por él, y el que no, también. Tampoco creo que haya
que encontrarle sentido a todo, ¿por qué todo debe tener un
sentido, por qué el escritor debe escribir con un propósito o una
intención? Creo que la literatura puede ser definida como
"escribir sobre el sin sentido de la vida", se puede
escribir sin un fin, se puede leer sin un fin.
Entonces
la literatura es inútil.
Creo
que se puede escribir sin un propósito. Establecer un propósito
concreto para la literatura es moralizarla y la literatura debe
estar fuera de toda moral, no puede imponer una determinada forma de
pensar o de actuar. Paulo Coelho es un moralizador de la literatura,
en El Alquimista, intenta explicar el mundo, hay gente que
piensa que leyendo a Coelho no necesita leer más nada en su vida.
El problema es que en Occidente existe el mito de la utilidad: todo
debe ser útil, todo debe tener un propósito, sino, no sirve. Esta
tendencia se aplica a la literatura, el hombre necesita establecer
un fin para todo, de lo contrario nos parece una pérdida de tiempo.
El hombre occidental no puede ser ocioso, necesita ser productivo y
por eso trata de convertir a la literatura en productiva también.
Andahazi
muestra muy poco interés en pertenecer a un círculo literario, se
define como un automarginado que es marginado por los demás, sabe
que sus libros venden y parece que sólo eso importa, porque así
puede dedicarse a escribir aquella literatura sin un sentido,
aquella que no entra en
el mito de la utilidad.
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