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3:15 de la tarde. Caballito. Estación
Primera Junta. La escritora me espera en su departamento de la
calle Rosario. Toco el timbre y baja a abrirme. Recién
pintada y perfumada me invita a pasar a la casa, que no sé si
es donde vive, donde trabaja o ambas cosas. Nos sentamos en
unos sillones antiguos, frente a una imponente biblioteca con
libros de tapa dura. Le cuento mi opinión sobre uno de sus
libros, y charlamos un ratito sobre el tema. Prendo el
grabador y a mi primera pregunta sobre la literatura actual
argentina, contesta: “Hay
un poco de superficialidad, un predominio de lo
liviano. Pero también es una cuestión de las editoriales, no
tanto de los escritores. Publican aquello que
piensan que la
gente quiere leer”.
Se llama Liliana Díaz Mindurry.
Nació en Buenos Aires en 1953. Estudió abogacía y dos años
de la carrera de letras en la Universidad de Buenos Aires. En
la época del Proceso tuvo que exiliarse a Francia, como
tantos intelectuales argentinos perseguidos por los militares.
Allí permaneció siete años, hasta que volvió junto con la
democracia a la Argentina. Desde entonces, se dedicó de
manera absoluta a la escritura. Obtuvo una
gran cantidad de premios literarios nacionales e
internacionales, como el Premio Centro Cultural de México
Concurso Juan Rulfo de cuento y el premio Planeta 1998, por su novela “Pequeña música nocturna”.
Sobre Borges y Cortázar
Al referirse a la tradición literaria en la
Argentina, la autora afirmó: “La influencia de
Cortázar y de Borges se está perdiendo..., hay una
tendencia a ‘matar’ a los ‘padres’, lo
cuál me parece útil para empezar a buscar otros
caminos. Eso no invalida que la obra de esos autores sea
espectacular”.
También manifestó que la influencia de
ambos escritores sobre su generación fue, sobre todo, en el género
cuento y no en novela.
De los escritores argentinos actuales, admira
a Juan José Saer como
novelista, y como cuentista a Abelardo Castillo. De toda la
literatura argentina destacó a Cortázar, Silvina Ocampo,
Borges y el poeta García Sabal. “Un gran poeta que no fue
reconocido y que lamentablemente falleció hace muy poco
tiempo.”
Sábato y otros
Respecto a Sábato, la escritora declaró:
“Sábato me ayudó en mi
adolescencia. Yo no comparto mucho su escritura, pero me une a
él una profunda amistad”.
La autora mencionó, también, su admiración
por Franz Kafka, Albert Camus, Marcel
Proust, Tennesse y Faulkner. Y los definió como los
“grandes exponentes de la literatura universal”.
Por otro lado, habló sobre los escritores
que influenciaron su obra literaria y destacó la
“presencia” de Margaritte Durás, Onetti, Dante
Alighieri con la “Divina Comedia” y
una gran cantidad de poetas que no especificó.
También explicó que los temas de sus libros
se basan en las relaciones de poder entre los hombres, y la
imposibilidad de descubrir la verdad.
Sobre cuentos o
novelas
En cuánto a los géneros literarios, la
escritora manifestó que la novela tiene más posibilidad de
expansión, mientras que el cuento es cerrado y tiene que
lograr en pocas páginas lo que en la novela lo hace en más
de cien. “A mí me resulta más fácil escribir novelas. Hay
gente a la que le resulta difícil escribir novelas, y no los
cuentos. Es muy relativo”.
Mindurry opinó también sobre la importancia
de los premios para un escritor y sobre el tipo de novela que
se tiende a premiar y a editar en nuestro país.
“Para mí, además del Cervantes y el
Nobel, un premio importante es el Zaramago,
aunque en general no estoy muy de acuerdo con
los concursos. El hecho de que
tengas premios no quiere decir que seas un
excelente escritor. Por ejemplo, Onnetti, en los concursos,
solía salir tercero o cuarto, y terminó ganando el premio
Cervantes”.
“Los concursos son muy relativos, en
algunos hay acomodo. Pero en nuestro país, si no fuera por
los concursos literarios, se hace muy difícil a un escritor
que le publiquen sus obras, sin que tenga que pagar él. Es más,
el escritor no tendría que pagar la publicación de sus
libros.”
Historias noveladas
Respecto al tipo de novela que actualmente
tiende a premiarse, la autora dijo que en realidad es la
novela histórica la que más se edita, y por lo tanto, más
se premia. Agregó que esto es así porque conviene
editorialmente, aunque en su opinión, esta inclinación “se
está agotando” como consecuencia de la gran cantidad de
escritores que se dedican a la novela histórica.
Asimismo, habló de las consecuencias de
dicho fenómeno: “Es un predominio del facilismo del lector,
que quiere aprender historia porque queda bien, entonces
prefiere leerla a través de novelas, es más divertido.
Cuando se empieza tomando
el contenido sobre la forma, una temática determinada sobre
la forma, se está arruinando la literatura”.
Lectores de cuentos
Por otro lado, se refirió al género cuento
y destacó el hecho de que hoy, en la Argentina, casi no se
editan. También señaló las causas de dicha situación:
“Porque la gente o no lee cuentos o los editores creen que
la gente no lee cuentos. Yo creo que sí se quiere leer
cuentos, pero que a los editores se les ha ocurrido que no”.
En la actualidad, Díaz Mindurry desarrolla
su actividad como escritora, dicta talleres de novela y cuento
en la Sociedad Argentina de Escritores y realiza
colaboraciones en la sección cultural del diario Clarín.
Su última novela, “La Dicha”, trata sobre el placer.
La entrevista terminó cuando quién les
habla le preguntó por su experiencia en el exilio, a la cual
Liliana respondió con un rotundo “prefiero no hablar de mi
vida privada”. Es comprensible. Podemos ver cómo hay
algunas heridas que nunca dejan de cicatrizar. Así, la
memoria y el Nunca Más no se pierden, y eso es bueno, ¿no?
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