|
“Vengo
acumulando muchas dudas, tristes dudas sobre el contenido de esta
especie de testamento que me han inducido a publicar.” Con estas
palabras comienza Ernesto Sábato su último trabajo, una suerte de
mirada retrospectiva, análisis entre melancólico e indignado del
progreso, y legado espiritual.
Tras
una recorrida nostalgiosa hecha de recuerdos aveces triviales de su
apasionada vida, el autor cuestiona —desde su formación como
científico pero, ante todo, desde su sentir como ser humano—
realidades como la pobreza, los desastres ecológicos, la exclusión,
la muerte de su hijo Jorge Federico…
A
los ochenta y seis años, resulta esperanzador leer, escrito por un
escéptico testigo de las glorias y las derrotas del siglo XX, estas
frases de la parte final del libro: “Les
propongo entonces, con la gravedad de las palabras finales de la
vida, que nos abracemos en un compromiso: salgamos a los espacios
abiertos, arriesguémonos por el otro, esperemos, con quien extiende
sus brazos, que una nueva ola de la historia nos levante.”
|