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Una
cruel hoguera del amor:
La
mujer en la Antigua India
Una antigua costumbre india indicaba que,
a la muerte de un noble hindú, sus buenas (y numerosas) esposas debían
arrojarse a la hoguera con el cadáver.
Entre las costumbres que más chocantes aparecen ante nuestra
cultura moderna occidental, se encuentra aquella antigua tradición
hindú que recomendaba que, a la muerte de su marido, las mujeres se
lanzasen a la pira donde se consumía el cuerpo del hombre, para
morir quemadas también ellas.
Suele
referirse como ejemplo el caso de dos príncipes de Marava que
vivieron en el siglo XVIII: tenían entre los dos treinta esposas
(diecisiete uno, y trece el otro). Cuando murieron los príncipes,
veintinueve de las mujeres se arrojaron a la hoguera. Una de ellas
no lo hizo, por una simple razón: estaba embarazada… pero una vez
que nació el hijo siguió la suerte de las demás.
Por
otra parte, entre los hindúes existían terribles penas para
castigar el adulterio. La más terrible de las leyes de Manu
indicaba que el culpable debía morir arrojado a los perros y el cómplice
sería colocado en una cama de hierro al rojo vivo. Pero, de acuerdo
con leyes más benévolas, el hombre (o mujer) de clase baja era
esterilizado, a los mercaderes se les confiscaban sus bienes y se le
imponía un año de prisión; el guerrero pagaba una multa y se le
afeitaba la cabeza rociándola de excrementos de asno; y el brahmán
era sometido a una tonsura que indicaba su deshonra.
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