|
Manos
abiertas o cerradas
Un soldado escribía a sus padres desde su
prisión, contándoles de su enfermedad y de la esperanza de poder
volver pronto a casa.
“Conmigo, a la granja, también llevaré a
un amigo, que hizo la guerra conmigo y ha perdido una pierna…”
“Sí, tráelo no más aquí —contestó el
padre—, que encontrará junto a nosotros pan y trabajo.”
“Pero también
le faltan las dos manos”, decía la siguiente carta del hijo.
“Entonces
no podremos hacer nada”, fue la respuesta del padre.
El hijo no
volvió de su prisión. Había escrito sobre sí mismo.
--------
“No
podremos hacer nada por él”,
es un inútil,
no sirve para nada:
nadie siente su ausencia,
nadie lo recibe…
Ningún ser humano
puede vivir de modo digno si es tratado de esa manera.
¿Vivimos
con miedo a no ser recibidas por los demás?
¿Etiquetamos a otros de “inútiles”?
|