|
Flaccidez: perdéle el miedo
Representa un síntoma que delata
el envejecimiento cutáneo y que, a la larga, es un fenómeno
natural más temido que las arrugas.
“Tengo todo
blandito”
Se supone que las mujeres entre quince y
veinticinco años no sufrirán de este mal. Pero, sin embargo, la contaminación, los rayos
solares y, en general, las exigencias
de la vida moderna, podrían hacer que las pieles, por más jóvenes
que sean, presenten un relajamiento prematuro.
Vamos a ser claras: no se puede ir en contra de
las leyes que nos dicta la naturaleza, aunque es necesario reconocer
que hoy en día existen productos que bien pueden retardar por mucho
tiempo esa flaccidez tan temida de nuestro rostro y cuerpo.
Vayamos al grano
La piel dispone de sus propios tensores
naturales, llamados fibroblastos, que son células encargadas de
producir el colágeno y la elastina.
Con el paso del tiempo, estas células
disminuyen su actividad y empiezan a reaccionar negativamente ante
cualquier problema añadido, desde el nerviosismo
y los cambios bruscos de peso, así como también frente a todos los problemas
de nuestro entorno.
Las zonas “rojas”
Entonces, el óvalo facial empieza a perder
definición, especialmente en la zona ocular, alrededor de la boca,
en los pómulos, cuello y mentón, donde la piel está peor
preparada para sostenerse por sus propias fuerzas.
Una posible solución, para cuando llegue este
momento, es buscar un buen reafirmante, (de ser posible, recomendado
por tu esteticista de confianza) antes de que sea demasiado tarde y
no tengamos otra salida que una cirugía plástica.
Las primeras víctimas
Es absolutamente necesario que sepas que el cuello
y los párpados serán los primeros en caer vencidos ante la flaccidez cutánea.
Esto tiene una explicación lógica: es una
parte de nuestro rostro que carece de soporte óseo, casi no tiene músculo
y su piel es más fina que el resto.
Consejos
-Antes de acostarte, hacéte una limpieza profunda de cutis, asegurándote de que no quede ningún
resto de maquillaje.
-Evitá, en lo posible, trasnochar
demasiado.
-Dormí
al menos ocho horas diarias, con una almohada adecuada (no muy alta,
para eliminar la llamada “papada”).
-Tomá suficiente agua
y jugos naturales.
-Hacé gimnasia
facial. Una buena técnica es pronunciar exageradamente las
vocales (AEIOU-AEIOU-AEIOU).
Otra: levantá la barbilla, forzando un poco el cuello.
Fuente: Periodico Atelier
|