|
Zonas
duras
por Marina Labayen, para Mujer
Bonita
La piel es el órgano más grande
que tenemos, aunque no nos preocupamos por sus males tanto como al corazón.
Sólo le damos los cuidados necesarios para deslumbrar estéticamente.
Pero, ¿y los codos, rodillas y tobillos? Las más desmerecidas son estas
zonas duras a las que no prestamos demasiada atención. Llega el verano y
nos encontramos con una cara y manos lindas, pero los que se mantuvieron
escondidas quedaron en ruinas.
Este es el momento para empezar a
recobrar esa piel de durazno, y deshacernos de la muerta y gris. Antes de
que el verano te sorprenda, empezá a trabajar con piedras, y cremas
revitalizantes. Una vez que el calorcito y el mar salado te ataquen va a
ser imposible un trabajo de emergencia.
A la hora de bañarte cede unos
minutitos extras a estas zonas en decadencia. Hay que pasar por tres
pasos, como si fuesen una vieja pared. Rasquetear, remover y reparar. Es
fundamental no pasar de largo ningún momento del proceso. Con paciencia y
voluntad estas zonas tan duras y ásperas lucirán como el resto de tu
divino cuerpo.
Para empezar frota una piedra pómez.
Con movimientos suaves y constantes para raspar, las células muertas sin
lastimarte. Después usa un producto exfoliante para barrer estas
impurezas que liberaste. Te conviene elegir entre la variedad de métodos
a tu alcance. Con guantes energizantes y espumas, esponjas vegetales, o
geles exfoliantes (Loofah body Scrub, de H2O). Este paso barre los
pedacitos de piel que habías ablandado, y estimula el nacimiento de la
piel nueva.
Una vez salida del agua hay que
nutrir la superficie que agrediste. Después de toda limpieza profunda son
esenciales los humectantes y nutrientes para que la piel no quede reseca.
Aplica una crema bien densa como Nivea o crema de ordeñe. Masajea bien
hasta que se absorba. Repetí esta secuencia por lo menos dos veces a la
semana y llegaras diez puntos a la playa. Pero mi mejor consejo es que no
dejes de hacerlo en todo el año una vez por semana.
|