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Desde
MujerBonita
para vos mujer empresaria
LA IMPORTANCIA DEL
POROTOCOLO EN LAS EMPRESAS
Cuando tratamos
con clientes extranjeros
Continuamos querida
lectora, estos son algunos items que toda empresaria debe recordar y
respetar...
Por
Mirta Graciela Amato, Téc.
en Ceremonial
Dado
que es frecuente que tengas que tratar con clientes extranjeros, te
mando, desde Mujer Bonita, las siguientes consideraciones.
Cuando te encuentres en otro país respetá las costumbres,
los modales, la
religión y la
política del mismo.
Si
vas a negociar con un Inglés, tené en cuenta que la puntualidad es
muy importante para ellos. Dicen, que el que no es puntual no merece
entablar negocios con nadie.
Cuando
no están trabajando los temas preferidos son el tiempo y los deportes,
nunca le hables de política o negocios en horas de esparcimiento.
Es preferible callar que intentar un tema de conversación
forzado.
Algo
muy importante, no les interesa las intimidades de los demás, ni que le
pregunten sobre las suyas.
Si tu cliente es musulmán, tené
en cuenta que durante el Ramadan, no pueden comer, beber o fumar, hasta
la puesta del sol. Por lo tanto, ni se te ocurra organizarles un
almuerzo de trabajo en ese período y para confeccionar
el menú, recordá
que no comen carne de cerdo, ni toman bebidas alcoholícas.
La mujer árabe está relegada
al hogar, su mundo está limitado a su marido y los hijos, razón por la
cual es muy difísil para la
empresaria occidental introducirse en el mundo de los negocios árabes.
Con respecto a los ´japoneses”, nuestra cultura es muy diferente a la de ellos. En Japón no
estrechando la mano, sino que se inclinan para saludar. Tienen la
siguiente particularidad, para
ellos un ¨sí, significa que está enterado, jamás pronuncian un ¨no¨,
lo consideran descortés, en su reemplazo lo más probable es que digan
lo voy a pensar.
Son lentos para iniciar un
trato. Primero averiguá como se llama la persona con la que tengas que
tratar e inmediatamente intercanbiá la tarjetas personales.
Y para despedirme… Un
caballero no abandona jamás su serena dignidad. Lao Tse
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