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Cómo
construir una casa… y ahorrar
La primera clave: a la hora de bajar
los costos, jamás renunciar a la calidad. Puede (y suele) jugar en
contra. No te arriesgues.
Para más información: www.eidico.com.ar,
Revista Tigris. Por Rosario Lanusse.
Construir
una casa nunca es barato. Y a veces, los ahorros no alcanzan y hay
que ajustar los gastos. Pero, ¿dónde
se puede ahorrar y dónde conviene invertir sin importar cuánto?
Tres
arquitectos consultados nos dan su opinión. Y coinciden: a la hora
de bajar costos, no hay que renunciar a la calidad.
“Cuando hablamos de bajar
costos, excluimos las alternativas que impliquen disminuir la
calidad de instalaciones o estructuras de la vivienda”, explicó
el arquitecto Miguel Florio del Estudio Gaf Obras.
“En principio, hay dos maneras
de bajar costos. Una es la correcta y consiste en hacer economía
desde el proyecto, buscando los mejores precios del mercado, sin
renunciar a la calidad. La otra, muy usual y que yo considero
incorrecta, recurre al abaratamiento a través de la compra de
materiales de baja calidad y de una construcción deficiente. Es
importante saber distinguir entre economía y abaratamiento”, opinó
el arquitecto Jorge Clariá de Clariá
& Clariá.
Clariá habla de “el modo
incorrecto” y lo define de esta manera: elegir el contratista únicamente
por su oferta de costo por metro cuadrado. “Cuando el costo es muy
bajo, cuidado, puede haber letra chica o alguna trampa, malos
materiales o mano de obra no capacitada. Los materiales cuestan lo
mismo para todos, es poco el margen de ganancia que tienen los
corralones, por lo tanto, los descuentos no existen o son muy bajos.
Y si la mano de obra no está dentro de los valores normales o no es
idónea, no podrá rendir correctamente”, explicó. Además, alertó
sobre la compra de materiales por su bajo costo sin verificar su
calidad. Explicó que hay en el mercado oferta de materiales sin
marca o marcas desconocidas, que incluso no cumplen con las normas
reglamentarias. A la larga, resulta caro y, en algunos casos,
acarrearán defectos futuros de imposible o costosa reparación.
Para Miguel Florio, una forma de
disminuir costos es confiar en el arquitecto, quien es el que más
sabe y más experiencia posee. “El cliente debe ser receptivo a
nuevas formas de proyectar -opinó Florio-, es decir, un cliente
abierto a nuevas propuestas de diseño que debe estar acompañado
por un profesional que esté a la altura de las circunstancias y
proponga la mejor solución. Hoy, el cliente, generalmente, pide
viviendas con una arquitectura tradicional que, en la mayoría de
los casos, implica un sobrecosto en terminaciones y estructuras que
otras propuestas arquitectónicas no tendrían”. Como ejemplo de
esto, Florio mencionó el mayor costo que implica las
ornamentaciones en una vivienda o los techos de fuertes pendientes.
No tenerlo, no implica la pérdida de calidad constructiva ni
arquitectónica, simplemente, se consigue una nueva imagen más económica.
El arquitecto Mariano
Furman aconsejó, por su parte, utilizar materiales de
demoliciones y remates -que suelen resultar onerosas-, por ejemplo,
para las terminaciones. “Se pueden comprar materiales de gran
calidad y diseño a muy buen precio”, aseguró.
No ahorrar en
ciertos aspectos
Hay aspectos en los que conviene
no tratar de ahorrar porque, a la larga, acarrea beneficios. Furman
dijo que a menudo observa que se ahorra en la construcción de
metros cuadrados de dormitorios, que son más económicos que los
ambientes húmedos como la cocina y el baño, en vez de ahorrar en
estos ambientes. “Muy a menudo los dormitorios apenas cumplen con
la superficies mínimas de habitabilidad. Es mejor agrupar los
locales sanitarios que implica ahorro de materiales y mano de obra y
tener dormitorios más grandes”, opinó.
Jorge Clariá puso énfasis en
los cimientos. “En los cimientos no deben hacerse ahorros mal
entendidos: debe hacerse un estudio de suelos y en función del
mismo determinar el tipo de cimientos, que debe respetarse tanto en
su dimensionamiento, cantidad y calidad de hierro, como en el dosaje
de la mezcla y profundidad a la que debe llegar”, opinó.
A la hora de construir una casa,
ahorrar no es tarea fácil y, a la larga, puede costarnos caro. Pero
tampoco es imposible. Hay que tener especial cuidado en lo que se
compra y, por las dudas, consultarlo con un arquitecto.
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