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Cómo
adaptar tu habitat al Feng-Shui
Por Marina Labayen
Todo
lo que nos rodea influye en nuestra vida. Nos ha pasado que en un lugar
nos sentimos bien, y en otro nos sentimos mal. Por más bien decorada
que esté una casa a veces no nos sentimos cómodas, y muchas veces en
lugares simples, nos sentimos protegidas y seguras. Nuestras casas
cumplen esa función, la de protegernos y nutrirnos cada día.
Literalmente
Feng-Shui significa Viento y Agua. Basado en las leyes de la Naturaleza
su teoría nos ofrece hoy una forma de entender porque ciertas cosas
ocurren y cómo crear el mejor entorno que nos permita trabajar y
progresar eficientemente.
El
Feng-Shui de hoy, es la íntima experiencia del hombre y su entorno. Ya
sea en el trabajo o en casa, su meta es decodificar la íntima relación
que existe a nuestro alrededor a través de símbolos y del constante
fluir del Universo en sus ciclos perfectos y continuos. Para esto hay
que confiar en la agudeza de nuestros sentidos, en la intuición, y
saber aplicar ciertos conocimientos básicos.
Todo
lo que forma parte del mundo físico está dotado de una energía vital
denominada Chi. Cualquier objeto material está vivo y posee un Chi con
caraterísticas únicas, además de la influencia que nosotras mismas le
transmitimos a través de nuestras experiencias y recuerdos. Esa
lapicera puede ser muy linda, pero al recordarme de ese trabajo que
tantos dolores de cabeza me causó, hace que mi Chi no sea el mejor a la
hora de ponerme a trabajar.
Es
hora de poner manos a la obra y buscar esos detalles que están
impidiendo vivir totalmente cómoda en el lugar donde pasamos la mayor
parte de nuestro tiempo.
Consejos
claves:
·
Mirar
detenidamente a tu alrededor y decidir que puede estorbar al Chi para
que fluya libremente. Ordenar tus cosas, tirar lo que no sirva, y volver
a examinar cada detalle.
·
Loa
aparatos eléctricos tienen mucha energía propia que quizás te
sobrecargan a la hora de concentrarte. Una buena manera de enfocarte
puede ser tapar la computadora cuando no la estés usando.
·
Tirar
todo lo que te traiga malos recuerdos, o que desvie tu atención.
·
Si tu
lugar de trabajo queda de espaldas a la puerta, podes poner un espejo
que te mantenga al tanto de lo que esta pasando. Y evitarte más de una
sorpresa.
·
Decorá
todo con cosas que te alegren. Si podés hacerlas vos misma, mejor. Un
cuadrito con una frase que te inspire, una vela, un lindo calendario.
·
Busca
el equilibrio exacto de cada rincón. Un cuarto con muchas ventanas
necesitará que le des toques de “calor”: iluminación, colores en
tonos colorados y amarillos.
·
Acentúa
la función de cada lugar. Flores, imágenes de niños, velas para
lugares donde la creatividad debe deslumbrar.
En síntesis, aprendé a observar a tu alrededor.
Usando la lógica vas a descubrir que afecta la energía de tu casa.
Todo lo que te moleste entorpece, y lo que te haga bien al espíritu se
basa en tu beneficio personal. ¡¡Manos a la obra!!
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