Deportistas
al acecho
Hace
pocas décadas que la actividad deportiva ingresó en la esfera
existencial de la mujer. A pesar de que nos integramos cada vez más al
mundo del deporte, no dejamos de sentir que el sexo opuesto tiene la prioridad
en este ámbito. Todavía hay un largo trecho que nos falta recorrer, pero
estamos encaminadas.
Por Melani Noguer, para Mujer Bonita
El
mito de Diana
La
sociedad cambió, tenemos más
lugar y participación, pero no el reconocimiento apropiado.
Somos
diferentes de cuerpo y alma a los varones, pero eso no quita que tengamos
que adecuarnos a las reglas que ellos establecieron en los deportes.
Tampoco seguir las características del mito de Diana Cazadora y las
mujeres amazonas, que debían asumir la extirpación de un pecho- atributo
emblemático de la femeneidad- como requisito iniciático para la
participación en una actividad hegemónicamente masculina.
Quizás
debe ser porque a la mujer se la relaciona con actividades no tan
agresivas, creyendo que si realizan una tarea que inicialmente estuvo
pensada para el sexo “fuerte” pierden
la femeneidad o serán incompetentes. Todas nosotras sabemos que esto no
es así.
Así
nos tratan los medios
En
las actividades grupales, como el fútbol, el voley, el hockey, entre
otras, los varones nos llevan gran delantera. Esto sucede tanto en un
nivel de competición como también de reconocimiento. Por ejemplo,
una muestra de esto es que los canales de televisión y los medios de
comunicación en general, a la hora de hablar de deportes se dedican casi
absolutamente a informar sobre partidos de fútbol, de voley,
y otras actividades donde sólo participan varones.
La
mujer referí
La
mujer que practica un deporte dejó de ser una excepción hace mucho
tiempo, por el contrario, actualmente es un fenómeno en natural expansión.
Pero, ¿qué pasa cuando no nos permiten entrar en el terreno de los
varones? Un ejemplo, muy concreto, y también discriminatorio, es el caso
de la mujer referí argentina a la cuál
la AFA (Asociación Fútbol Argentino) no la deja ejercer su labor
en los partidos de primera división masculinos. Sin embargo, ella no se
rinde y sigue luchando contra las reglas que le impiden lograr su
realización personal y profesional.
Lucha
en el barro
Estamos
lejos todavía de resolver los inconvenientes sobre las relaciones entre
el deporte y la femeneidad. Pero queda claro que la mujer supera cada vez
más barreras a las que hace
años le eran imposibles acceder.
Mujeres:
¡no se rindan!, algún día obtendremos la igualdad que merecemos.
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