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Para
que tu hijo “duerma con los angelitos”, algo que no podés dejar
de leer:
(Recomendaciones
del Dr. Isaac Hassan)
Guía
sobre el Sueño:
Cuando
las madres se reúnen a conversar de piñatas, cenas, o encuentros
casuales, suele aparecer el tema del sueño como uno de los grandes
problemas familiares:
-
“Mi hijo se levanta ocho veces en la noche”
-
“Tengo que prender el televisor cada vez que mi hijo se
despierta, para volver a dormirlo”
-
“El mío sólo se queda dormido cuando le doy una vuelta en
el cochecito”
-
“Yo soy más practica: lo duermo dándole palmaditas en la
espalda”
-
“No, más practica soy yo, que duerme con nosotros en la
cama y así nos deja tranquilos toda la noche”
-
“No te preocupes, mis hijos pasaron por eso y a los cuatro
años empezaron a dormirse solos.”
Éstas
y muchas opiniones, son una muestra de todo lo que suelen sufrir los
niños por no saber dormirse solos, problema que se presenta al
acostarse en la noche, varias veces en la madrugada, durante los
despertares espontáneos, y también durante las siestas.
Un
consejo experto para que nuestros chicos tengas dulces sueños:
A
partir de los cuatro meses (aunque a la madre le dé pena y se
sienta sub-protectora), los niños deben comenzar a dormirse solos
en su cuna, en un ambiente relativamente oscuro y tranquilo, en una
situación en que las asociaciones de sueño pueda establecerlas por
sí solo, de manera que sea fácil dormirse después de los
despertares espontáneos de la noche.
Cómo
dejar a tu hijo en el jardín de infantes... y no llorar vos también
Para
disminuir la ansiedad de la separación....
Si
tu hijo se dispone a asistir por primera vez a un kindergarten o a un centro de cuidado diurno, puede ser que ambos (él
y vos) estén experimentando la ansiedad típica de la separación.
Como
la vida está llena de situaciones similares, es muy importante la
forma en que ambos enfrentan el problema, ya que las reacciones que
el niño acuñe podrán condicionar sus actitudes durante el resto
de su vida. Estas son unas simples medidas que pueden ayudarlos a
aliviar la tensión:
-
Buscá una escuela o un centro que le inspire absoluta
confianza.
-
No hables de la escuela con semanas de anticipación, porque
con eso lo único que vas a conseguir es aumentar el nivel de
ansiedad de ambos, la tuya y la del niño.
-
Unos días antes, visiten con antelación el lugar elegido,
para aminorar el factor desconocimiento.
-
Comprá alguna cosa nueva y bonita para que él lleve, como
una cajita para el almuerzo, una camiseta nueva o un bolso para
guardar los juguetes.
-
Levantáte con tiempo suficiente el primer día, para que no
haya carreras ni sensación de agobio. Dirijíte a la escuela o al
centro de cuidado con un estado de ánimo relajado.
-
No dejés a tu hijo en la puerta. Entrá con él al edificio
y al salón dónde va a permanecer el resto del día. Sentáte un
rato con él, para que vaya entrando en confianza.
-
Cuando haya transcurrido un tiempo, dále un beso, decíle
que te vas y a qué hora vas a volver.
-
No caigas en la tentación (y el error) de engañarlo. Tu
hijo necesita confiar plenamente en ese lugar... y en sus padres.
-
Si el niño llora cuando te vas, recordá que eso es normal,
y que se va a poner bien enseguida.
-
Sé puntual cuando lo vayas a buscar. Sobre todo el primer día,
para fortalecer su confianza.
(Recomendaciones
del Dr. Isaac Hassan)
La
fobia de la fiebre: hay que destruir los mitos
Pensar
que la fiebre es peligrosa es un error bastante común. La fiebre
causa angustias, pérdidas de horas de sueño y un stress
innecesario en muchos padres.
MITO:
Todas las fiebres son malas para los niños.
REALIDAD:
La fiebre es un mecanismo de defensa del cuerpo, activa el sistema
inmunológico del niño. La mayoría de las veces, la fiebre es
buena para el cuerpo y ayuda a luchar contra las infecciones.
MITO:
La fiebre puede causar daño cerebral. Y más si pasa de 40 grados.
REALIDAD:
La fiebre no causa daño cerebral. Sólo la fiebre por encima de
42.2 puede causar ese
daño.
MITO:
Las convulsiones febriles son muy peligrosas.
REALIDAD:
Las convulsiones febriles son desagradables para cualquiera que las
vea, sin embargo generalmente no duran mas de quince minutos, y no
producen daño neurológico. Los niños con convulsiones febriles no
tienen incidencia de problemas de aprendizaje, retardo psicomotor,
ni epilepsia.
MITO:
Todas las fiebres deben ser tratadas con medicinas que bajen la
fiebre.
REALIDAD:
La fiebre sólo debe ser tratada si causa malestar, generalmente
cuando ronda los 39.5.
MITO:
Si no se trata, la fiebre sigue subiendo.
REALIDAD:
La fiebre llega al límite de 40.5 ó menos. El regulador de la temperatura es un termostato
que se encuentra en el cerebro.
MITO:
Con tratamiento, la temperatura debe bajar a valores normales.
REALIDAD:
Con tratamiento la fiebre baja 1 –1.5 grados.
MITO:
Si la fiebre no baja, la causa es una enfermedad seria.
REALIDAD:
La fiebre que no baja con el tratamiento habitual puede ser causada
por virus o bacterias. No se relaciona con la severidad de la
infección.
Para
que no te preocupes tanto, acá van algunos datos que te pueden
orientar:
38.5-38.9:
Fiebre de bajo nivel. Es beneficiosa, tratá de mantener la
temperatura en este rango.
38.9-39.9:
Fiebre moderada. Beneficiosa
40.0-40.5:
Fiebre alta. Es peligrosa, por lo tanto hay que bajarla.
40.6-41.1:
Peligrosa. El chico puede sufrir convulsiones; además la infección
bacteriana aumenta.
Hasta
aquí, algunos mitos y verdades sobre la fiebre infantil. De todas
maneras, siempre en casos de fiebre consultá con tu pediatra,quien
te va a indicar lo que debés hacer, y te vas a sentir más
tranquila.
Estrategias
para una casa con chicos:
Si
querés saber cómo hacer para tener tu casa a prueba de chicos, y
que ellos mismos no sientan que lo único que deben hacer, en su
propio “home sweet home”, sea “No tocar eso”, metéte en nuestra sección
de Decoración, “¡Casas a prueba de chicos!”
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