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De
la televisión, de las madres y de los hijos
"...
la infancia encierra en sí una gran fragilidad
y una gran fuerza, y esa fragilidad ha de
ser
tutelada".
Susana
Tamaro,
Querida Mathilda.
Por
Cecilia Acuña, para Mujer Bonita
La
golosina visual
La
televisión se ha convertido en un elemento más de nuestro entorno
cotidiano. Podríamos definirla como un nuevo agente de socialización.
Conocemos gran parte de nuestro planeta a través de las imágenes que nos
proporciona, sabemos qué sucede en el mundo gracias a los noticieros, es
decir, una porción de nuestros conocimientos proviene de la exposición a
la televisión. Pero, en el caso de los adultos, esta exposición siempre
es filtrada por el contexto personal y por el conjunto de creencias,
valores y conocimientos que cada persona posee.
No
ocurre lo mismo en el caso de los niños: durante la infancia se
incorporan conocimientos que
más tarde serán fundamentales para el desarrollo integral de la
persona. El niño no posee ese conjunto de valores y conocimientos ya
constituídos, está conociendo al mundo y, por eso, su mente
se encuentra abierta a todo lo que el mundo le ofrece. Podríamos
definirlo como un gran curioso.
Un
gran curioso
Debido
a que la televisión es parte del entorno cotidiano, durante la infancia
no sólo se aprende a través de la escuela y de la educación de los
padres, sino, que, también los niños son capaces de adquirir
conocimientos sobre la sociedad en la que viven a través de la televisión.
Aquí se encuentra la esencia de la cuestión: dijimos que el niño se
encuentra construyendo sus esquemas para interpretar la realidad, (todavía
no consolidó sus valores, creencias y actitudes frente al mundo), y por
lo tanto, no posee las capacidades necesarias para distinguir lo bueno de
lo malo. Necesita un guía para transitar por el mundo que todavía no
conoce.
Sin
embargo, tampoco es un sujeto pasivo que incorpora todo aquello que se
encuentre a su alcance.
Según Guillermo Orozco Gómez, teórico de la comunicación,"el
infante es un sujeto socioculturalmente situado y a la vez un aprendiz
activo, y no sólo un imitador, de modelos sociales".
En otras palabras, el aprendizaje infantil es producto de: en
primer lugar, lo que el niño puede aprender, y en segundo lugar, lo que
considera relevante. El hecho de que se halle socioculturalmente situado
implica que su contexto personal, familiar, social y escolar es un factor
que actúa como filtro en la selección de conocimientos.
Las
dos caras de la moneda
El
artículo sexto de la Declaración de los Derechos del Niño hace hincapié
en la necesidad de los chicos de ser tutelados por sus padres. Dice:
"El niño para el pleno desarrollo de su personalidad necesita amor y
comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la
responsabilidad de sus padres, en un ambiente de afecto y de seguridad
moral y material...".
Es decir, el niño necesita ser guiado (por los dos padres en
general, pero especialmente por la madre)
en
: verlo todo y saberlo todo no le hace bien, no lo vuelve más
fuerte, ni más preparado para la vida.
La
infancia se encuentra constituída por dos caras de una misma moneda: una
gran curiosidad, el niño se asombra frente al mundo, le interesa conocer
y todo lo entusiasma. Pero, por otro lado, el mismo niño se parece a un
cuaderno nuevo con hojas lisas: aquel que lo complete querrá hacerlo de
la mejor manera posible, es decir, la infancia encierra una gran
ingenuidad e inocencia
que debe ser cuidada, tanto por sus padres como por la sociedad.
El
rol de las madres
La
madre posee un rol fundamental en la exposición de su hijo frente a la
televisión. Puede establecer tres clases de filtros:
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Antes:
es llamada restricción programática, en estos casos el resultado es que
los niños tienden a preferir menos a la televisión como una actividad
recreativa (57% de madres lo hacen).
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Durante:
la madre se expone a la televisión junto con su hijo, así, el filtro se
realiza a través de comentarios y juicios acerca de lo que se ve en
pantalla.
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Después:
aquí la madre sólo se dedica a preguntar qué vieron sus hijos en
televisión, la filtración se vuelve más difusa porque siempre existe la
posibilidad de los chicos mientan o se callen.
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