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Retos de la
familia
En una época plagada de ansiedad,
depresión, violencia y un sentido de vacío interno, el hombre del
siglo XXI no busca el autoengrandecimiento ni la trascendencia, sino
la paz, el no estar solo y los afectos (bajo condiciones que van en
contra de ello)...La desintegración familiar y los divorcios son
cada vez más frecuentes.
Relaciones verticales
y horizontales
La desintegración
del núcleo familiar, en medio de cambios muchas veces bruscos,
perjudica a la familia en dos planos: en la relación vertical entre
padres e hijos, y en la relación horizontal entre los progenitores
mismos.
Porque los divorcios,
cada vez más frecuentes, no solamente se gestan entre las parejas,
sino que también se generan entre los padres y los hijos, y son
susceptibles de llegar a ser de la misma magnitud de desgarradora.
El reto de la familia, hoy, es doble: interno y
externo. Los retos internos son mas obvios, y son más difíciles de
reseñar, debido a la carga emotiva que implica una ruptura interna,
que podría llegar a ser irreversible.
Paradojas de este
siglo: un gregarismo solitario
Como nunca en la historia, el ser humano (quien
en su propia naturaleza tiende al gregarismo, a mezclarse con sus
semejantes en la sociedad, sobre todo en las grandes ciudades) paradójicamente
corre el riesgo de caer en la soledad,
bajo el peligro de perder su autonomía e identidad. A pesar de la
gran necesidad de afecto, cariño y compañía, en ocasiones está
tan solo que se convierte en un ser incapacitado y hasta incapaz de
amar al prójimo y de dejarse amar por los demás.
La unión hace la
fuerza
A pesar de los excesivos medios de comunicación
al alcance, el individuo se aísla, lo cual le impide establecer
relaciones maduras agradables con quienes convive dentro de su
familia y ambiente laboral. El mantener la unión familiar y las
relaciones cálidas de compañerismo, tanto laborales como sociales,
tiene su costo.
La soledad se hace
No se llega de repente al aislamiento y a la
soledad: la travesía es larga y se inicia desde que el niño
empieza a formar su carácter y a enfrentarse al mundo, muchas veces
hostil (ahora le llaman “competitivo”), que lo rodea.
Porque el ser solitario no nace, se hace
paulatinamente como resultado de sus éxitos, fracasos y diversas
experiencias a lo largo de un buen tramo de su vida.
El verdadero desafío
Tales son las grietas estructurales que afectan
directamente al abrigo familiar, cuyo reto radica justamente no sólo
en sortearlos, sino también en convertirlos en un estímulo de
crecimiento, de mejoramiento, de elemento motivador. De allí que el
verdadero reto consiste en tener siempre una respuesta apropiada,
estar preparados para luchar y contrarrestar estos aspectos que
afectan la unión familiar.
Porque el ser humano no puede subsistir solo,
bajo el riesgo de degenerar en un ser aislado.
El
individuo criado sanamente en una familia unida, crea a su vez, otra
familia, la suya, y ensancha y refuerza el círculo de sus afectos y
de sus lazos sociales.
Sobre Familia
La familia es el núcleo de la sociedad. Es en
ella donde nuestros afectos deben ser sinceros, profundos y sin
intereses. Nuestra familia es la que siempre estará cerca de
nosotros para ayudarnos y apoyarnos ante cualquier situación, sea
alegre o dolorosa.
El hogar
es el centro de reunión de festejos, comentarios, discusiones, análisis,
observaciones, toma de decisiones.
La familia y nuestro hogar son testigos de
nuestro crecimiento, desarrollo, madurez y superación en las
diferentes etapas y aspectos de nuestra vida. Por eso, cuidémoslos
y luchemos incansables por mantenerlos, para, así, evitar su
resquebrajamiento.
Fuente: Revista Buenhogar
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