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Maternidad

Nutrición: adquirir hábitos más sanos, mientras estamos embarazadas. Y jamás comer por dos. Pero siempre cuidarse el doble.
El embarazo, una buena oportunidad para abandonar antiguos vicios y hábitos nocivos.

Cuando estamos embarazadas, no hay que comer por dos. Pero sí saber que hay otro (nuestro bebé) que se nutre por boca nuestra. El embarazo es una buenísima oportunidad para cambiar viejos vicios de alimentación.

Acá, algunas ideas para ir abandonando, poco a poco, hábitos nocivos:

-reducir la cantidad de dulces, papas fritas, café y gaseosas: no aportan nada al organismo y suponen un gran esfuerzo para nuestro aparato digestivo.

-antes de comer, hay que tratar de pensar: ¿esto será nutritivo para el bebé? Por ejemplo, es mejor un sandwich de pan de cereal y con algo de manteca, que uno de pan blanco empapado en mayonesa.

-no comer de más.

-cuidar, también, no comer de menos. Por ejemplo, si no te alcanza el tiempo como para desayunar, una buena alternativa es dejar algo preparado la noche anterior (cereales en un bol, sólo faltaría agregarle leche). Otra opción es llevar algo al trabajo (una ensaladita de frutas, por ejemplo, para comer de desayuno). Si generalmente te salteás los almuerzos, tratá de hacerlos más atractivos (salir a comer con una amiga es una buena excusa para almorzar al mediodía y pasarla de maravillas).

-otra idea es sustituir algo que gusta mucho (pero que, sabemos, no es “tan sano”) por otra cosa que también guste mucho. Hay buenísimas facturas hechas con harina integral y miel, deliciosas y más nutritivas que medialunas de manteca con mermelada. Tratar de no sufrir y buscar alternativas piolas y satisfactorias.

-en lo posible, evitar las tentaciones nocivas. No torturar a nuestra fuerza de voluntad. Por ejemplo, si vamos a una fiesta y sabemos que la mesa de postres nos hará agua en la boca, dejar algo rico (pero más sano) preparado en casa, para picotear a la vuelta.

-la falta de dinero o de tiempo no han de ser pretextos para comer mal. Es más: siempre vas a encontrar algo “mejor” que se puede comer por la misma cantidad de tiempo y al mismo precio. Una manzana es más barata que un alfajor. Preparar una buena y completa ensalada no lleva más tiempo que pedir un delivery de pizzas.

-evitar que el estado de ánimo dicte el menú. Estar deprimida o ansiosa no justifican comerse medio pote de dulce de leche o un kilo de bombones de chocolate. Hay otros caminos, más que un atracón, para la satisfacción emocional: técnicas de relajación, yoga, salir a caminar, tejer, leer, recibir masajes.

En fin, lo que debemos tener en cuenta para nuestra alimentación (siempre, pero más aún estando embarazadas) es la calidad, más que la cantidad, de lo que comemos. Dicen que cuidarse es quererse. Durante la gestación, hay que cuidarse por dos. No te olvides de que tu bebé se nutre a través tuyo, y mucho de lo que hagas o dejes de hacer influirá directamente en él.

(Fuente: Revista Mom´s, para padres modernos)

 

 

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