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Salir de noche, ¿con el
bebé?
Algunos consejos por si decidís
dejarlo, o llevarlo con ustedes.
La
llegada de un bebe a la familia seguramente cambiará los hábitos,
y modificará costumbres muy arraigadas. Por ejemplo, en parejas que
siempre salieron mucho de noche, no será lo mismo con un nuevo bebé
de por medio.
Pero...
¿qué hay que hacer? ¿Llevarlo? ¿Dejarlo en casa con alguien que
lo cuide? ¿Cuidarlo nosotros mismos y dejar de salir?
Pues
bien, lo ideal no es ni un extremo (quedarse siempre), ni el otro
(no parar de salir).
Es
importante que la pareja no abandone los programas divertidos. En
realidad, este tema consiste en una adapatación mutua que, tratada
con responsabilidad, no traerá mayores complicaciones.
El
bebé puede ir perfectamente a una reunión o comida. Si es en una
casa, lo ideal es acostarlo en algún dormitorio. Pero para ir al
cine o al teatro, por ejemplo, se recomienda dejarlo en casa. Un bebé
en el teatro no entenderá qué está pasando, tal vez, llorará y
hasta se sentirá nervioso. Y ni qué hablar cuando ya están
aprendiendo a decir sus primeras palabras. En casos así, hay que
dejarlo. Una amiga, una sobrina, tu madre o suegra... Incluso, una baby sitter puede cuidar de él. Y lo harán perfectamente bien. Así
que a no irse con culpas. Decidir dejarlo, pero salir con la
conciencia intranquila y en la mitad del casamiento volver rápido a
casa, no es saludable. Porque no se disfruta del programa.
Si
lo dejás con alguien,
aseguráte de dejarle una mamadera con juguito, o algo que al bebé
le guste, por si se levanta a medianoche y llora. También es bueno
que dejes el teléfono de dónde vas a estar, por cualquier cosa que
pueda llegar a pasar (aunque, obviamente, la mayoría de las veces
-por no decir en el 99% de los casos- no pasa nada, pero te deja más
tranquila a vos y a la niñera que lo cuida esa noche). Prevenir es
importante y alivia un poco el malestar de sentirse “desalmada”.
Y
si lo llevan con ustedes,
tené en cuenta estas cositas:
-no
olvides llevar abrigo extra y una mantita para taparlo.
-sus
juguetes preferidos, por si se levanta y no se vuelve a dormir.
-algo
para comer, o algo en la mamadera (un juguito, lo que sea).
-pañales
de más y todo lo que habitualmente podés necesitar.
Y
disfrutá tranquila, que no tenés por qué convertirte en una presa
de tu hijo.
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