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Auxilio!!! ¿Qué me
pongo?
Lograste
levantarte de la cama, superaste el primer obstáculo de la mañana,
pero todavía te falta el más difícil: abrir el ropero y decidir,
¿qué me pongo?
Por María Cecilia Acuña
Prendés
la radio para escuchar la temperatura, solamente lográs escuchar la humedad: 97%, con resignación
abrís la ventana para adivinar el pronóstico, ¿hace frío?, ¿está
fresco?, ¿hace calor?, sólo vas a lograr averiguarlo cuando estés
caminando rumbo al subte, arrepintiéndote de haberte puesto esa
polera con la que te estás muriendo de calor.
Abrís
el ropero con el firme propósito de no ponerte
lo mismo de todos los días. Sacás una camisa que todavía
tiene la etiqueta colgando, una pollera, mientras te preguntás por
qué siempre usás pantalón, y un sweater lila que te encanta, pero
que nunca lográs combinar con nada. Te probás el conjunto, te mirás
al espejo y... qué horror! Te cambiás la pollera por el pantalón
de todos los días, no lográs entender porqué te compraste esa
camisa y decidís ponerte una remerita blanca que queda bien con
todo y el sweater gris que usaste ayer. Una vez más volviste al
uniforme diario, nada más cómodo y más seguro que ese conjunto.
Mientras desayunás, pensás
en la cantidad de ropa olvidada dentro del ropero que nunca lograste
usar.
Un
problema diario
"Qué
me pongo" no significa "no tengo nada para ponerme",
al contrario, generalmente, nos hacemos la dichosa pregunta porque
tenemos un placard con diferentes opciones que no sabemos combinar.
Si no tuviéramos qué ponernos, no existiría posibilidad de elección,
por lo tanto, no nos preguntaríamos nada: siempre nos pondríamos
lo mismo.
El
problema consiste en que cuando salimos de shopping, no elegimos
demasiado bien aquello que nos compramos: o siempre lo mismo o
prendas que jamás usaríamos, salvo para una fiesta de disfraces.
Como dice el refrán popular "más vale prevenir que
curar", lo mejor es realizar buenas elecciones cuando vamos de
shopping y no tener que enfrentarnos con este dilema todas las mañanas
de nuestra vida.
Otra
cuestión que se vincula con este tema es la siguiente: ¿hay que
seguir la moda? Según los expertos, la mejor decisión consiste en
reemplazar moda por estilo. Además, últimamente pareciera que
existe una especie de brecha insalvable entre las pasarelas y la
vida diaria, es imposible seguir fielmente lo que dicta la moda sin
caer en la ridiculez. Por eso, la opción más confiable es crear
nuestro propio estilo y condimentarlo con ingredientes modernos.
Claves
para evitar el problema:
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Prepará la ropa que te vas a poner la noche anterior, así
te evitás las indecisiones y el malhumor de perder tiempo frente al
placard.
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No cuesta nada mirar el Canal del Tiempo, cada cinco minutos
aparece el informe del pronóstico local para el día siguiente.
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Es mejor tener tres prendas buenas y lindas que diez malas y
que no te convencen.
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Cuando decidas qué ponerte, pensá no sólo en la
temperatura exterior, sino en la temperatura del lugar en el que vas
a pasar el día.
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Contá siempre con accesorios: cinturones, pañuelos, chales,
pashminas, medias, etc. Podés estar vestida de luto, pero con una
pashmina turquesa el conjunto se convierte en el más original.
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Practicá el sentido de decisión: si ya te vestiste entera y
no te convence, aguantáte por ese día, no siempre se puede estar
divina.
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Cuando vayas de shopping, aseguráte que las partes de abajo
sean siempre compatibles con las partes superiores. Si tenés dudas,
llevá la ropa que ya tenés para verificar las posibles
combinaciones.
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Invertí en un buen saco, no te vas a arrepentir.
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Los zapatos son otra compra valiosa: no sólo porque un par
de zapatos de mala calidad nos arruinan los pies, sino porque un
buen par nos actualiza cualquier conjunto, especialmente esta
temporada.
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Las remeritas blancas son un básico infaltable en tu
placard: lo mejor es tener dos o tres, por las dudas.
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