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Ejecutivas
cancheras
¿Cansada
del uniforme que te acompañó durante años a la oficina? Ya es hora de
guardarlo en el arcón de los recuerdos y recuperar ese toque divertido
que te merecías. Si pasas la mayor parte del día así vestida lo más
justo es que te sientas linda y a la moda.
Nos cansamos del trajecito,
camisa y pañuelo al cuello. Murieron las medias de rombos, los saquitos
y la seda. Entre los 20 y 50 años todas dejamos el uniforme ejecutivo
por un osado conjunto laboral. Sentada en un café de zona céntrica nos
observo a las nuevas mujeres trabajadoras. Parece que decidimos estar cómodas
y delegar el traje formal a los hombres. Será porque por tantas
obligaciones y escaso tiempo nos vemos expuestas a estar listas para
todo.
Las más chicas porque no tienen
tiempo de cambiarse entre trabajo, facultad y pub por la noche. Las más
grandes porque quieren volver a sentirse a la par de las jóvenes, o se
cansaron del viejo estilo. Pero cambiamos la forma de vestir en la
oficina por ese estilo más actual.
Pantalón y remera ajustada
negra, el chaleco de cuello alto y de color, y zapatos bajos y anchos de
colores. A mi derecha una señora muy elegante, que solía usar el clásico
tailleur azul marino y twin-set celeste, con unas medias y sweater
colorado y pollera a la rodilla de gamuza verde seco. Hay pocas
diferencias generacionales entre las ejecutivas. Ese estilo conchero y
bien a la moda vale para todas.
Todas dejaron los zapatos
“escarpín” por botas altas y chatitas cuadradas. Los colores
cancheros y osados reemplazaron a los grises, azules y marrones. Ese
monocolor aburrido que nos provocaba sopor en la oficina ahora nos
provoca con rojos, naranjas, fucsias, verdes y violetas. Colores por
todos lados: en el saco, en la camisa, en los zapatos, en las medias.
Colores de pies a cabeza y que tu jefe se quede con el trajecito gris y
camisa blanca.
Todo cambio y los materiales se
unieron a la revolución estética. Cuero, gamuza, terciopelo, polar (sí,
como para ir a esquiar), lana; y muy poco paño y seda. Al blazer lo
reemplazo el chal o la campera de cuero. Al portafolio los bolsos de
tira corta. El que no parece abandonarlas ni a sol ni sombra es el
celular. En la mano, mesa o enganchado a la cintura; de colores,
chiquitos, medianos y grandes. Pero siempre presente para mantenerlas
comunicadas y listas para todo.
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