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Sin
embargo, no se limita a interpretar a los compositores más
conocidos. Posee una larga experiencia en la interpretación del
repertorio contemporáneo, sobre todo el que pertenece a
compositores argentinos. De esta manera desarrolla una intensa tarea
de difusión con más de 170 obras estrenadas.
Puede
decir con mucho orgullo que vive de aquello que siempre anheló. "Lo
único que me interesaba realmente era el piano. Desde chica tuve la
ilusión de viajar y sabía que esto me lo iba a permitir. Yo soy
una de las personas que logró vivir de su vocación."
Pero
no todo es tan encantador. "La
situación de los músicos en Argentina es malísima. No hay apoyo
del gobierno, cuando se recorta, se empieza por la cultura."
Ésta es una de las causas por la que ejerce la docencia en el
Colegio Santa Hilda y como profesora particular, lo que le resulta
muy gratificante. Además, hay que tener en cuenta que la vida de
una concertista no es la misma que la de otro profesional. Poca
gente conoce el otro lado de un concierto en el Teatro Colón: el
lado del que está sobre el escenario..."Esta
profesión tiene de ventaja poder comunicarte con la gente, viajar,
pero las angustias y los nervios antes de tocar no se los recomiendo
a nadie."
Según
su valoración, los momentos más importantes en su carrera fueron
tocar en el Teatro Colón con la Filarmónica Nacional, tocar en
Atenas con su sinfónica, lograr el premio a la trayectoria "antes
de cumplir 80" y obtener la licenciatura de concertista
tras un examen terrible. "Es
muy frustrante ver que, tras tanto esfuerzo, en el país se vayan
achicando las posibilidades, que los ciclos se vayan cerrando por
falta de auspicio o de dinero. Mas allá de que a mí me vaya bien o
mal, me angustia. Es muy grave lo que está pasando."
Dice
que los medios de comunicación no le dan importancia a la música
de concierto. "Uno es
reconocido pero no hay salida popular. Lamentablemente se convirtió
en una cosa elitista", se queja. Y como a cualquier
profesional en este país, en este momento, le resulta bastante
difícil mantenerse a flote. "Para
mí es más fácil porque tengo una carrera hecha, pero para alguien
que empieza ahora, el mercado laboral está muy restringido, como en
cualquier carrera."
Se
acomoda el chal sobre los hombros, estira la larga falda de lana y
toma un sorbito de té. En el momento de hablar de sus referentes,
su tocaya se lleva todos los premios. "Martha Argerich: única, fuera de serie, talento y genialidad pura."
En cuanto al conocido Bruno Gelber... "es
un buen pianista", concede. Sucede que, según ella, el
reconocimiento popular no depende mucho del talento sino de
"las amistades, las relaciones...".
El
reloj marca las 15:45. En cinco minutos debe recibir a uno de sus
alumnos. Suena el teléfono: es una persona de la agencia que le
organiza su próxima gira por Europa (con fondos privados).
"Martita", como le dicen sus colegas de forma cariñosa,
se entusiasma al escuchar los preparativos para el viaje con el que
enfrentará un nuevo desafío. "Para
mí es como un trabajo, lo que cambia es la adrenalina antes de un
concierto, que corre más fuerte, pero a pesar de eso, me gusta, sin
duda. Pretendo seguir creciendo y lograr la mejor profesión posible."
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