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Diego Chillado Biaus
Fomentando la tradición
Por María Alvarado, para MujerBonita
Dieron
sus primeros pasos con el nombre “Los troperos” en el año 92,
en un festival de la Virgen de Shoenstatt. Pero la gente los conocía
como los hermanos Chillado Biaus. Por eso, decidieron cambiar el
nombre. Diego canta folklore con sus hermanos Juan, Gonzalo y
Sebastián.
La
sencillez en la entrevista
Va a
la cocina, enciende la hornalla y espera con paciencia a que el agua
se caliente. Justo antes de que hierva, la pone en un termo y
comienza con el ritual de cebar el mate. Mate en mano, se dirige al
escritorio en donde se realizará la entrevista. Pero antes pide
permiso para hacer una llamada. Corta y rápidamente sintoniza la
radio folklórica 99.1 y con una sonrisa y
gran emoción cuenta que están pasando una de sus canciones:
“Lunita”.
El
mate comienza a circular en la clásica ronda y así empiezan las
preguntas. Confiesa estar algo asustado, y de sólo decirlo se pone
colorado.
Los
comienzos del grupo
Vivía
con su familia en el campo y a medida que iban creciendo, los
hermanos venían para Buenos Aires a empezar los estudios. Sus
padres les inculcaron desde muy chicos el amor por la música y, muy
especialmente, por el folklore. “Por estar siempre en el campo y
por haber una guitarra en casa, mamá y
papá
nos iban enseñando a tocar la guitarra”, indica. Y agrega, con
naturalidad y sin soberbia: “Ninguno fue a profesor ni a canto”.
Los
dos hermanos mayores, José y Carolina, no integran el grupo, pero
cada uno aporta lo suyo. José escribe algunas de las canciones y es
el que hace las críticas que son abiertamente recibidas, y Carolina
ayuda en todo lo que pueda. Casi todos estudian algo relacionado con
la agronomía. “Querés volver a dónde empezaste”.
Sobre
sus discos y estilo
Cantan
como hobby a pesar de ya
tener grabados dos discos. El primero con canciones típicas que
toda la gente conoce, “porque no éramos nadie”. Pero el segundo
tiene las que a ellos más les gustaban. El estilo de sus cantos es
el típico de Los Chalchaleros. Pero esto no significa que ellos los
quieran copiar: “Mis hermanos más grandes, sobre todo Juan y José,
son fanáticos, pero fanáticos, enfermitos de los Chalcha. Vos vas
a lo de Juan y tiene la colección de discos completa que no la
tienen ni los mismos Chalchaleros. Juan ahora es bastante amigo de
Facundo Saravia y cuando le contaba, no podía creer que tuviese
todos los discos. Entonces aprendiste escuchando esa música y
cuando la cantás no es que los quieras copiar, es como te sale sin
querer porque es lo que escuchás siempre.”
La
música como hobby
Diego,
que comenzó a hablar tímidamente, ahora ya parece haber entrado en
confianza y con mucha polenta y seguridad continúa contando, a la
par que hace algunos chistes sobre su tono de voz, que dice haber
heredado del padre. A pesar de las insistencias del representante de
Los Chalchaleros que se ofrecía a representarlos, los chicos no
tienen la idea de vivir del canto y de hacer de él su profesión:
“Creo que cuando lo tomás de esa manera ya te deja de divertir.
Nosotros ahora tenemos la libertad de poder elegir.
Si vos te dedicás de lleno con un representante, no tenés
vida. Yo no soy un artista ni loco, no sirvo, no sé, ni me gustaría.
Me gusta hacerlo de esta manera pero no bajo presión y obligación.
Ésa es la diferencia. Ojo,
nosotros nos lo tomamos con mucha seriedad, pero siempre divirtiéndonos”.
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