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Cómo
lograr los objetivos personales en materia de inversión
Algunas claves para invertir mejor
Por A.M.,
asistente a una conferencia en noviembre de 1999, en la Fundación
Banco de Boston, por María
Laura Tramezzani (Presidente Boston Asset Management)
Programa:
“Invertir
mejor”
¿Qué
alternativas tenemos? ¿Cuáles son los instrumentos para que
podamos canalizar nuestras inversiones y pensar nuestro futuro?
Con una
claridad envidiable, María
Laura Tramezzani, presidente de Boston Asset Management S.A.,
habló, para un público principalmente femenino, sobre algunas
alternativas de inversión. “Porque
la clave para seguir creciendo es el conocimiento”, sentenció
sin dudarlo. Para ella, “el manejo del dinero es muy importante. Y
es esencial considerar el tema entre los jóvenes y las mujeres”.
Porque hoy en día, hombres y mujeres deben estar preparados por
igual para tomar el timón de sus finanzas. Entre otras verdades y
estadísticas para justificar este pensamiento, la expectativa de
vida de la mujer es mayor que la del hombre, hay muchos casados que
prefieren manejar sus cuentas por separado, y el índice de
separaciones está en aumento.
El
primer paso: el ahorro
Pero... ¿cómo?
Bueno, el primer punto para pensar está en el ahorro.
La clave es no consumir el 100% de nuestro dinero. Cuando tenemos
nuestros propios ingresos, siempre surge la posibilidad de separar
una porción y ahorrarla. Pero esto no debe ser visto como algo
catastrófico ni conflictivo. De hecho, un buen consejo para mirarlo
con buenos ojos es considerarlo como “me pago a mí misma”. Y así,
poco a poco, ir ahorrando.
Acto
seguido: invertir
Pero lo ideal
es poner a trabajar ese dinero ahorrado. El segundo paso, por tanto,
es la inversión. Hay 4
puntos esenciales para tener en cuenta con respecto a nuestros
objetivos personales:
- riesgo
que estoy dispuesto a asumir
- rendimiento
que yo espero de esa inversión
- tiempo
que tengo para obtener el rendimiento esperado
- liquidez
(los activos financieros son más líquidos que los físicos)
No debemos
olvidar que el riesgo siempre está. Y su relación es directa con
el rendimiento: a mayor rendimiento esperado, mayor será el riesgo
que tengo que asumir. Y relacionando estos dos conceptos con el
tiempo: a corto plazo, los rendimientos son menores.
¿Dónde
invierto? Algunas opciones:
Hay básicamente
dos alternativas de inversión: en activos físicos (palpables, como un departamento, tierras, u obras
de arte -son difíciles, luego, de vender-), y en activos financieros
(intangibles), como plazos fijos, cajas de ahorro, bonos, acciones,
y fondos comunes de inversión.
Los activos
físicos tienen un riesgo relativo (por ejemplo, compro una casa
que al tiempo se devalúa porque ponen la Panamericana sobre mi
portal).
Los financieros,
por su parte, necesitan menos tiempo y tienen mayor liquidez. Las
acciones, a pesar de que pareciera lo contrario (por su gran lugar
en secciones económicas de diarios y periódicos), son los activos
menos considerados por el grueso de la población. Su riesgo es
enorme, y la gente generalmente prefiere no jugarse tanto.
Bancos o
entidades financieras proporcionan cajas de ahorro y plazos fijos.
La liquidez de las cajas de
ahorro es total, no requieren un monto mínimo, y el riesgo es
muy bajo. Pero su rentabilidad también es baja: del 2 al 4%. En
cambio, en plazos fijos
el dinero está inmobilizado, pero la tasa es mayor (de 5 a 7%). Y
su monto mínimo depende de la entidad financiera, entre $2000 y
$5000. El riesgo también es bajo, pero el rendimiento, al no tener
disponibilidad inmediata del dinero, es mayor.
Bonos y
acciones, por su parte, corresponden al mercado de capitales. No son
emitidos por bancos. Estos instrumentos están sujetos a
fluctuaciones del mercado y cambian de precio constantemente, porque
se cotizan día a día; su rendimiento es variable; y para invertir
en ellos es necesario conocer sobre empresas y mercados. Los bonos
son un “pagaré” que puede ser emitido por personas, por
empresas, o por el gobierno nacional. Por esta deuda, se paga una
tasa de interés variable. Una acción
es algo diferente: una empresa decide abrir su capital y buscar
nuevos socios. Se vende parte de la empresa. Si yo, por ejemplo,
compro una acción, me convierto en socia de esa empresa. Y, lógicamente,
lo que le ocurra a la empresa se trasladará al precio de mi acción.
El riesgo es grande, y el rendimiento también puede serlo.
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