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ME
MATA LA TIMIDEZ...
Por María
Cecilia Acuña
Cuando la timidez se
convierte en un problema
Te acompaña desde la infancia y todavía, sentís que no es posible
lograr controlar tus ataques de timidez: te da vergüenza entrar a
un negocio y cambiar una pollera, otras veces, te resulta una
tortura decir “setenta, por favor” cuando subís a un colectivo
o sentís una gran ansiedad antes de una entrevista laboral. Así
trabaja la timidez, pero no podés dejar que limite y coarte tus
posibilidades, debés aprender a dominarla.
"Siempre me costó
mucho participar en clase, en el momento en que ponía el brazo en
alto automáticamente empezaban los síntomas, aunque lograba
dominarlos una vez que empezaba a hablar. Pero tengo una amiga que
sufre muchísimo, no se anima a nada, no sale con nosotras, no va a
la casa de nadie, en el único lugar en el que se siente segura es
en su casa", afirma Marina O. de 25 años, casi ingeniera
industrial.
La timidez puede manifestarse en distintos grados, básicamente,
existen dos clases: la forma más común, de la que muy pocas se
salvan, que sólo produce un cierto
temor para afrontar situaciones sociales, pero que no impide que
puedan ser afrontadas, a pesar de no pasarla del todo bien al
principio.
La otra, es una clase de timidez exacerbada que se denomina fobia social. Es una
enfermedad psicológica que se caracteriza por un miedo constante a
enfrentar situaciones
sociales que generan un alto grado de ansiedad y que se traducen en
angustia o pánico. Una
persona que padece de fobia social tiende a evitar todas las
actividades sociales y, así, progresivamente la enfermedad provoca
una vida sin relaciones interpersonales.
Según el sitio en Internet Timidez y Fobia estos son algunos casos
de manifestación de fobia social: vergüenza de entrar a un negocio
a comprar algo, de ir a fiestas, de comer delante de los demás, de
hablar en público, de saludar a conocidos por la calle, de mirar a los ojos y de conocer a otras personas.
Posibles
soluciones
Los ataques de timidez pueden jugarnos en contra en muchos ámbitos,
entre ellos, uno de los más críticos es el del trabajo. Tanto en
entrevistas como en el lugar de trabajo mismo, esta característica
puede impedirte que llegues a lograr tu objetivo profesional y por
consiguiente, que sientas una gran frustración por ello. "No
me animaba a contestar el teléfono, menos a llamar a nadie, cuando
me mandaban a buscar algo a otro piso de la empresa sentía que me
estaba por desintegrar, al final me despidieron", cuenta
Victoria R. una víctima de esta enfermedad que a partir de este
despido comenzó un tratamiento para curarse.
Según la Licenciada Peluffo, psicóloga, la fobia social puede
solucionarse: “Actualmente existen medicaciones específicas que
actúan sobre los fóbicos disminuyendo su estado de angustia o de pánico
provocado por las situaciones sociales”. La fobia social tiene un
origen fisiológico: “El cerebro no produce determinados
neurotransmisores y esto provoca la enfermedad, la medicación
funciona aumentando su producción. Igualmente, este tratamiento
debe ser acompañado por una psicoterapia".
Para los casos más leves de timidez existe un tipo de terapia
llamada de la asertividad: “El paciente aprende habilidades para
comportarse frente a otros, por ejemplo, cómo mirar a las personas,
cómo sentarse o mover las manos durante una conversación”,
concluye la licenciada Peluffo.
Superarla
y superarse
El escritor francés Moliére
describió a la timidez como "la
desconfianza del amor propio, que deseando agradar teme no
conseguirlo". Actualmente, la fobia social es una enfermedad
cada vez más común en la sociedad. Muchos afirman que esta tendencia es el resultado del proceso
de exigencia tanto estética como intelectual que castiga a aquel
que no logra adaptarse a sus parámetros. Así, la persona prefiere
refugiarse en su hogar donde sabe que no será rechazada. En
este punto se halla el desafío: aprender a convivir con la timidez
y lograr controlarla, especialmente, en esos momentos en los que
mostrar una imagen segura puede convertirse en definitivo.
Para más información consultar en el sitio: www.socialphobia.org
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