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Cuando
la angustia
ve todo negro
por Marina Labayen, para
Mujer Bonita
Sentada en mi
cama, dos de la mañana y no me puedo dormir. Hace calor, me tiembla el
pulso, y esa extraña sensación... la angustia. Es un vacío interior,
rodeado de miedos y preguntas. Es ese temblar, la panza revuelta, sola
sentada en tu cama sin poderte dormir. ¿Nunca te paso? La angustia nos
toma enteras, sin dejar lugar a poder aclarar nuestra cabeza. Ella lo
puede con todo, el sueño, el trabajo, la comida, las palabras. Nos
convertimos en presas de esta sensación de impotencia y el mundo se
vuelve grande y oscuro.
Una canción dice
“plantada por tu historia acabada y de frente a ti, la enorme
cuesta arriba”. Cuando el final del mundo parece estar tan cerca,
mirando como sufrimos los últimos minutos. La angustia, tan fuerte ante
nosotras, tan difícil de vencer o de ignorar. Hay muchos motivos que
nos pueden llevar a ese pozo, y muchas las soluciones que podemos
encontrar para huir de ella. Pero, es tan difícil el camino...
Llenando
sensaciones
Pero hay que saciar este vacío
con algo. Cada una reacciona de una manera diferente y lo asimila como
puede. Algunas nos hacemos más daño, otras logramos dominarlo con
excepcional gracia. Pero a todas nos cuesta superarlo. El peor error es
tratar de borrar las penas, y cubrirlas con “suplementos”.
Recurrimos a los consuelos como el chocolate que prometen curar todas
las penas. NO, ¡controlate! Llenar tus agujeros no sirve si no logras
saciarte con las verdaderas soluciones a tu alcance.
Abriendo
el camino
No cierran los números para
llegar a fin de mes, hay problemas en casa, llevas a cuestas un gran
secreto,... Cualquier cosa puede perturbarte y angustiarte. Pero es
fruto de los sentimientos. No es la cabeza la que regula en este
momento, estamos poseídas por un inconsciente que no nos deja razonar y
entorpece cualquier esbozo de lucidez.
Llevamos esta carga tan pesada
que se nublan las ideas por sensaciones de impotencia y soledad. Dejá
de lado por cinco minutos todos los sentimientos incluidos en el
problema, y pensá que le aconsejarías a una amiga en tu misma situación.
La objetividad, clave en estos momentos de angustia, es tu única aliada
en este momento.
No te
preocupes, esto es solo un momento de oscuridad. Y si siempre dejó de
llover, también pasaran estas penas. Quizás ni hoy ni mañana, pero en
poco tiempo el camino se abrirá claramente ante ti. Pero hay algo que
debes aprender o recordar en estos momento: mantené tu mente clara y
con pensamientos positivos. ¡¡¡No dejes que nada te turbe ni
enloquezca!!!
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