|
Aunque
sea un tema más que nada de “medio ambiente”, hablaremos del
agujero de ozono en esta sección: salud. Todas hemos escuchado algo
sobre el tema. Y generalmente algo negativo.
Sabemos que es algo perjudicial para los seres vivos y que
cada año se agranda más y más.
Pero, ¿sabemos qué lo causa y qué podemos hacer para
detenerlo?
Primero
que nada, es importante saber qué es el ozono. Es una molécula
compuesta de 3 átomos de oxígeno que se encuentra rodeando a la
Tierra. La atmósfera de la Tierra está compuesta por varias capas,
de las cuales sólo nombraremos a dos, que son las que conciernen a
este tema: la tropósfera (donde vivimos) y la estratósfera (arriba
de la tropósfera, que es donde el ozono se forma y se encuentra).
El
agujero de ozono sobre la Antártica se descubrió en la decada del
70. Si bien existe otro
agujero, más pequeño, sobre el Ártico, la gran preocupación se
centra en el de la Antártica.
Existen muchas razones por las cuales este agujero comenzó a
formarse, y está relacionado con fenómenos climáticos en esa
zona. Pero, sin embargo, lo importante fue el descubrimiento de que
los seres humanos contribuimos en un 70-80% en la destrucción del
ozono. El restante 20-30% se debe a la erupción de volcanes y a
otros fenómenos naturales.
¿Por
qué es perjudicial la destrucción de la capa de ozono?
Es muy dañina porque los rayos ultravioletas pueden penetrar
la atmósfera fácilmente. Estos rayos pueden causar cáncer de piel
en humanos, además de debilitar nuestro sistema inmunológico haciéndonos
más suceptibles a infecciones. También afectan a otros organismos,
y reducen dramáticamente la cantidad de plankton en el océano, que
es el alimento principal de muchos animales. De esta manera, toda la
cadena alimenticia se ve afectada. Ya en la Antártida es asombrosa
la reducción en el número de pinguinos debido a este fenómeno.
Lamentablemente,
no es mucho lo que podemos hacer hoy en día para reparar el agujero
de ozono. Los mayores causantes de la destrucción de la capa de
ozono son los CFCs o clorofluorocarbonados. Los CFCs eran usados en
refrigerantes, en aerosoles y en algunas industrias. En 1987,
durante el Protocolo de Montreal, se acordó la restricción del uso
de CFCs, apuntando esta disminución a la mitad para el año 2000.
Hoy, el uso de CFCs es prácticamente inexistente.
Sin
embargo, los científicos estiman que tomará al menos 50 años en
reparar el agujero de ozono, ya que es un proceso lento y natural, y
que todavía no sabemos cómo acelerar. Hasta ese entonces, se
recomienda usar protector solar, especialmente en verano, cuando
la mayor parte de nuestra piel esta expuesta.
Todavía
no sabemos realmente la extensión del daño que los rayos
ultravioletas han y están causando . El agujero en la capa de ozono
es claramente un ejemplo de la vulnerabilidad de nuestro planeta, y
de las consecuencias de nuestras acciones.
Si desean que se toque un tema en especial, por
favor mandar su sugerencia a: lmucke@speedfactory.net
|