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Vino
Andrés a visitarme
Y sí, otra
vez me toca. Estos son los momentos del mes cuando quisiera ser varón....
bueno, pensándolo bien creo que me retracto porque de repente me
vinieron a la mente muchas cosas que detesto a los hombres.
Pero el tema de hoy no son las cosas que piensan y hacen los
hombres, sino el “asunto” del que hablaban nuestras abuelas.
Por Melani Noguer, para Mujer Bonita
No seguir la
receta de la abuela
Si recurrimos a la tradición oral de la familia,
mi abuela nos contó alguna vez que durante “esos días” no se podían
bañar, no podían realizar ejercicios físicos, no podían tomar ningún
tipo de medicamentos y hasta debían, a veces, quedarse en reposo por si
se complicaba la situación. Ah!
Y además, tenían que lavar sus propios trapitos,
ya que no existía la comodidad
que tenemos ahora de las toallitas femeninas.¡Que
invento! Les confieso que es con este tipo de invenciones cuando me
siento muy orgullosa y satisfecha de vivir en el siglo XXI.
Se aprovechan de
mi inocencia
Tenemos tanta variedad de elección de
“toallitas”, que ya no sé con cual quedarme. Las hay simples, o sea
las más incómodas, anatómicas, con alas, sin alas, con tela supersec,
con floggel (o algo así), nocturnas, diurnas, gordas, extrafinas, etc,
y así podría seguir hasta el próximo mes. Pero la conclusión es que
a pesar de que vengan con todo tipo de artefactos y busquen conquistar
nuestro inconsciente a través del ataque publicitario, a la hora de
comprar las hay berretas o copadas. ¿Cúal elegimos? Eso, generalmente
lo decide nuestro bolsillo.
Consejitos
infalibles
Estoy segura que todas ustedes estarán de acuerdo
conmigo en que lo peor del “período” son los dolores que nos
aquejan. Es por eso que recopilé una serie de consejos útiles para
todos los gustos, corrientes de pensamiento,
niveles sociales, razas y religiones.
La instructora Martha Saffioti, mujer que sabe del
tema por tener que lograr una conjunción entre
la actividad física y la menstruación, nos aconseja a todas
aquellas que tengamos dolores que como prevención tomemos un analgésico
– antinflamatorio unos días antes de la fecha. “La prevención
permite que no se retengan líquidos, que no se produzca
inflamación y que no sean tan fuertes los espasmos ováricos, por lo
tanto los analgésicos colaboran en disminuir el intenso dolor en la
zona pélvica y lumbocoxal” agregó la profe.
¿Qué me pasa?
Dado que se altera el sistema hormonal del cuerpo y
se crean controversias en nuestro estado de ánimo, también es
aconsejable evitar situaciones que nos alteren más de la cuenta.
Durante el período estamos más sensibles y susceptibles, y todo lo que
esté cerca nuestro puede provocarnos reacciones inusuales.
Debemos tener cuidado a lo que nos vamos a
enfrentar durante esos días porque algunas cosas pueden no salir como
las esperábamos. También, estamos mucho más ansiosas, lo que provoca
en mi caso particular (y
creo que el de muchas mujeres más) querer pasarse el día entero
comiendo, y si son cosas que engordan mucho mejor.
Por lo tanto, chicas, la única solución viable
durante esos días es relajarse y esperar que se vaya Andrés, el que
viene una vez por mes.
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