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Cansadas de estar cansadas
Cansancio crónico, típico de
las mujeres
Muchas veces, estamos cansadas. Y cansadas de
estar cansadas. Y de que nadie sepa decirnos por qué estamos tan
fatigadas. Muchas son las que visitan al médico en busca de una
respuesta certera, pero generalmente, el diagnóstico es el mismo:
“Ud. no tiene nada, quédese
tranquila”.
Pero, sin embargo, el Síndrome
de Fatiga Crónica es una enfermedad “real”, y, de hecho,
muy común en las mujeres, catalogada como “enfermedad” según
el Centro de Control y Prevención de enfermedades, en 1988.
Por insólito que parezca, no existe un
tratamiento para esta fatiga. Algunos médicos sugieren evitar
quedarse en cama todo el día, y hacer al menos ejercicio ligero,
para que no nos acostemos a descansar.
Se produce un círculo vicioso: descansar sólo
aumenta el cansancio.
Causas desconocidas y tratamiento
incierto
Lamentablemente, se desconocen las causas de
esta enfermedad. Y, por lo tanto, no existe un tratamiento o
medicina que nos ayude a sobreponernos. Sólo, tal vez, algunos
suplementos naturales que incrementan la energía, pero no están
ampliamente difundidos o totalmente comprobados.
Algunos
síntomas comunes de este padecimiento:
-no recuperar las fuerzas después de una
gripe.
-tener ganas de no hacer nada por falta de
energía.
-por no hacer nada, sentirse inactiva e
incapaz.
-algunas, caen en una depresión y hasta se
sumen en un mutismo cada vez más absoluto.
-la fatiga no se acaba ni siquiera estando todo
el día metida en la cama.
-por la falta de actividad y de energía,
aumento de ansiedad y de necesidad de comer, por lo tanto, aumento
de peso.
-recurrir a varios médicos en busca de alguna
solución.
Un testimonio de gran ayuda
El testimonio de Mary Monsalve, quien ha
padecido fatiga crónica, es interesante. Ella, luego de
“lucharla” por mucho tiempo, y cansada de estar cansada sin que
le dijeran qué tenía, se puso a investigar, a leer, a recorrer
otras disciplinas. Encontró la solución en algunas prácticas
alternativas. Y consiguió alivio. Dijo al respecto: “Me cansé de estar cansada y afortunadamente pude remediarlo”.
Éstas
son algunas de las prácticas que siguió:
-caminar, para recuperar la energía poco a
poco. Aprender a caminar
y sacarle provecho a este ejercicio tradicional logra rendir máximos
beneficios.
-practicar yoga.
Da bienestar. Yoga significa “unión”, y es una disciplina que
ayuda a la integración y a la armonía de varias facultades humanas
(la mente, las emociones, el cuerpo y el espíritu).
-cuidar la dieta.
-meditar:
otorga paz, tranquilidad, claridad mental, y, por supuesto, energía.
-hierbas y sustancias naturales, como el ginseng,
una raíz muy usada en la medicina tradicional asiática; el ajo,
con propiedades estimulantes del sistema inmunológico, que evita
que nos enfermemos o debilitemos; y la echinacea,
que se ha convertido en uno de los nutrientes más populares y que
también es conocida como “repotenciadora” del sistema inmunológico.
(Fuente:
Mary Monsalve, para Salud.com)
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