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Sexualidad
responsable:
pastillas anticonceptivas
Por Marina Labayen
Los comienzos
Desde que aparecieron en los
’60 de la mano de los estandartes de “liberación
sexual”, las pastillas anticonceptivas han sumado a su haber
muchísimas discusiones. Es que en ese momento tenían dosis
hormonales altísimas, y sus efectos colaterales eran muchos. Pero
hoy, gracias a los avances de la medicina, ya no hay problemas. Si
las tomamos con el cuidado necesario, y bajo las ordenes
profesionales no corremos riesgo alguno.
Al principio, estas
pastillas se utilizaban para regularizar desequilibrios hormonales,
hoy, además de ese uso “terapéutico”, funcionan como
“anticonceptivas”. Entre las
marcas que ofrece el mercado, hay diferentes grados de estrógeno,
progesterona o preogestina, según el tratamiento que se necesita.
Por eso, consultá al ginecólogo
para que te recomiende el más efectivo para tu caso. A veces, tenés
que probar varias marcas hasta encontrar la que
mejor se acomode a tu organismo.
La clave: disciplina
No son complicadas de tomar.
Si seguís las instrucciones al pie de la letra no vas a encontrarte
con mayores complicaciones. Generalmente se empiezan a tomar el día
7 de tu ciclo (el día 1 es el primer día de hemorragia) y se
mantiene por 21 días más. En esos días de descanso que le siguen
vas a menstruar. Esa es toda la ciencia. Tomála siempre a una hora
establecida, que se puede estirar hasta 12 horas. El problema es
olvidarse de tomarla un día. Como inhiben la ovulación de tu
ciclo, al dejar de tomarla las hormonas no van a actuar eficazmente
y corrés el riesgo de quedar embarazada.
¿Que me va a pasar?
Las contraindicaciones son
los mitos a los que tanto les tememos. Perdé ese miedo, porque las
cosas cambiaron. Las dosis de hormonas son muy chicas como para
hacerte engordar, sacarte granitos, o hasta provocarte problemas
cardiacos. Mientras estés segura de que tipo de anticonceptivo
tomas quedate tranquila. No te olvides que se hacen para solucionar
problemas, no para traer otros. Para las que sufren de hirsutismo
(aumento de vello) o problemas de acné, existen pastillas con andrógenos
que disminuyen estos inconvenientes. Para el resto de las mujeres
están las más comunes de tipo estrogénicas.
En algunos casos todavía se
presentan algunos problemitas, como la migraña. Si estos efectos
son muy graves avisale a tu médico, pero no te asustes. Y con el
famoso: “voy a engordar” hay una sola cosa por decir. Estas pastillas no
engordan, pero es aconsejable hacer actividad física porque sí
pueden ayudar a un leve asentamiento de grasa.
Advertencias
Lamentablemente, en cuánto a pastillas anticonceptivas, se cumple
aquella famosa frase de “Caro, pero el mejor”. Las pastillas más
elaboradas generalmente son las más caras (de $14 en adelante la
caja).
Otro tema importante, es saber si las pastillas son “anovulatorias”
( inhiben la producción del óvulo), porque algunas pueden ser
abortivas.
Como vos no podés saber a través del prospecto que clase de pastillas
son, consultá a tu ginecólogo. No compres ni tomes nada sin
consular al profesional. Esto es muy importante, porque por
ignorancia podés llegar a tener problemas graves, como la infertilidad.
Ahora quedáte tranquila, los
anticonceptivos orales no son peligrosos ni complicados de usar. Sólo
visitá a tu médico para que te recomiende las mejores para vos. Y
¡¡¡Ánimo!!!
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