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¿Problemas de acidez?
Seguramente, muchas veces sentiste que te cayó
mal algo que comiste. Sensación de haber tomado vinagre puro. Eso
es acidez. Enteráte como hacer para que no te vuelva a suceder.
Por Josefina Méndez, para MujerBonita.
E-mail: jotamen@yahoo.com
Es muy común
sentirse algo mal y pesada, “ácida”, después de haber comido.
Y la realidad es que es típico somatizar los problemas en el
aparato digestivo, ya que éste está influido en forma perjudicial
por el stress y por los nervios.
Por eso, es
conveniente que aquel que se sienta estresado o tuvo un disgusto,
espere por lo menos una hora y media antes de sentarse a comer.
Uno de los síntomas
de aquellos a quienes les cae mal la comida es la acidez. Es una
sensación del tipo de la quemazón, desagradable. Comparable con el
hecho de tomar vinagre. Se siente en la parte alta del aparato
digestivo y tiene tendencia a subir, muchas veces, hasta la
garganta. Esto suele pasar después de las comidas copiosas, la
ingesta de bebidas gaseosas o alcohólicas.
Las comidas
grasas producen una especie de retardo en el trabajo del estómago.
Algunos alimentos como los guisados, los fritos, los tucos, el
chocolate y la menta pueden producir acidez.
Las santinas
(café, mate y té) también aumentan la cantidad de secreción de
ácido. Pero los picantes y la sal no empeoran este problema.
¿Qué
pasa con las gaseosas?
En general,
estimulan la secreción gástrica, y como tienen gas, aumentan mucho
el volumen del estómago produciendo sensación de hinchazón y
retardando la evacuación gástrica. Si a estas bebidas (que, además,
tienen azúcar) las acompañamos con una hamburguesa con papas
fritas, nos va a dar acidez.
Consejos
para personas con acidez
Hay que tratar
de hacer las cuatro comidas diarias y no saltearlas: no pasar toda la mañana con
un mate o un cortadito.
Hay que desayunar,
por ejemplo, café con leche con dos o tres tostadas con mermelada.
O un jogur con cereales, una fruta...
El almuerzo
podría ser algo liviano, como carne con verduras, pollo con puré
de calabaza, una porción de tarta.
A la tarde,
para la hora del té, un yogur o queso untable descremado o una fruta.
La cena
debería ser de mediana magnitud.
Dice un viejo
refrán que hay que “desayunar como un rey, almorzar como un príncipe,
y cenar como un mendigo”. Bueno, de eso, en parte, estamos
hablando.
De lo que se
trata es de no dejar el estómago vacío durante mucho tiempo,
porque después la sensación de hambre es tal que se termina
comiendo más de lo que se necesita, y ahí viene la acidez.
Es muy
importante masticar bien.
Hay que combatir ese mal hábito de tragar rápido y casi sin
masticar, como muchas veces, o por hambre o por apuro, solemos
hacer, porque esto causa un doble trabajo al estómago.
Y jamás tomar
remedios o medicamentos
en ayunas. Comer, al menos, un par de galletitas de agua.
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