|
Persiguiendo
fantasmas
Por Marina Labayen, para
MujerBonita
Masoquistas por naturaleza
No sé si será parte de
nuestra naturaleza pero a las mujeres nos encanta andar llorando por
imposibles. Ya sea un actor, un cantante, o ese vecino del quinto
piso que no sabe de nuestra existencia. ¿Somos masoquistas o nos
atraen los obstáculos?. Pero cuando este desafío se convierte en
una obsesión, podemos lastimarnos más de la cuenta. No es lo mismo
guardar una foto de George Clonney que mudarnos enfrente de su casa
para poder espiarlo desde lejos.
No es un chiste. Hay veces
que llegamos al extremo de enfermarnos por ese amor que jamás nos
dejará vivirlo tan cuál lo soñamos. Cuando nos creemos una
historia que nosotras mismas creamos corremos el riesgo de perder al
amor al que tanto esperamos. Quizás es hora de analizar un poco la
situación y establecer el límite en el que nos pasamos de “locas
enamoradas” a “obsesivas desquiciadas”.
Ellos no saben disimular
Hay ciertos signos que nos
negamos a ver, pero que nos gritan que esta historia no merece
dedicarle más tiempo. Cuando te das cuenta que todo el esfuerzo lo
estas haciendo vos, la historia no esta funcionando. Por ejemplo, si
cada vez que se ven sos vos la que se acerca, buscas constantes
temas de conversación, y no consigue ninguna respuesta demasiado
efusiva: ¡Deja de engañarte!. Pensar que se está haciendo el difícil
no vale. Los hombres enamorados se olvidan de todo y no andan
pensando en muchos pros y contras.
Víctimas de nosotras mismas
En esta historia somos víctimas
de nuestras ilusiones. Nosotras creamos esta historia y no podemos
ver más allá de ella. Por más que él tenga mucho que ver con sus
actitudes o por hechos del pasado, somos nosotras las que nos
aferramos a ésto como si fueran móviles para seguir creyendo. Para
saber cuán subjetivas estamos, lo mejor es buscar ayuda externa.
Las amigas suelen ser el mejor remedio. Ellas conocen la situación
y pueden decirnos cuando es momento de “dejarlo libre”.
Es evidente que el problema
reside en nosotras mismas. Nos enamoramos de estos amores imposibles
porque no tenemos muy en claro que queremos de una relación. Hay
que quererse más, y darnos cuenta que merecemos algo muchísimo
mejor. Cuanto más nos aferramos a estas historias más nos cerramos
a seguir creciendo. Nos aislamos en nuestras ilusiones sin poder ver
la realidad.
Su peor pesadilla
Si te sentís identificada
en esta búsqueda de fantasmas, tené mucho cuidado de no
convertirte en su peor pesadilla. A los hombres les gusta que los
coqueteen, pero también les gusta conquistar. “Cuando
uno tiene la foto en las narices no la ve”. Mi consejo es que
te muevas del foco para que él tenga la posibilidad de darse cuanta
a quien tiene enfrente. No lo ciegues con tus encantos. Y puede ser
que mientras esperas pacíficamente, te des cuenta que se esfumó el
fantasma o que aparezca un hombre de carne y hueso.
|