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Salir
de noche
Las
salidas son otro tema, suelen reunirse a cenar los fines de semana,
van al cine y a veces se animan a ir a tomar algo un sábado o un
viernes a la noche. “No nos gusta salir mucho a tomar algo a
lugares de moda, lo tipos ven que sos más grande y se piensan
cualquiera”, afirma indignada Carolina mientras prende un
cigarrillo y declara que este tipo de conversaciones le apasionan.
El miedo a ser confundidas con otra clase de mujer, las obliga a
preferir una cena entre amigas o un café un sábado a las siete de
la tarde.
Ventajas
económicas: ser soltera parece ser mucho más rentable
La
ventaja de esta situación reside en lo económico,
“el año pasado nos ahorramos plata y nos fuimos a recorrer Europa
en hotel, no tipo mochileras”, Claudia y Magdalena (34), amiga del
trabajo de Claudia, se fueron durante julio del 98 a conocer el
viejo continente, al igual que muchas otras que todos los veranos
viajan a distintas partes del planeta. Lo que más disfruta Carolina
de su sueldo no compartido es el poder comprarse ropa en los mejores
lugares y tener el placard repleto de pares de zapatos y carteras,
“es como darme los gustos, no estaré casada, pero tengo ropa, sé
que es totalmente superficial, pero a mí me sirve para no
deprimirme”, confiesa un poco avergonzada de su consuelo.
Buscando
consuelo...
El
consuelo es algo necesario, como cuando éramos chicos y nos negaban
algo, casi siempre nos trataban de conformar con otra cosa. En este
caso el consuelo proviene de la persona, que intenta ser cariñosa
consigo misma para llenar el vacío afectivo. Casi al final de la
conversación, Luz intenta echar culpas: “Durante los últimos años
las mujeres consideraron que para ser más felices debían luchar
por su autonomía. Claro, ellas la lograron y nosotras también,
pero a costa de un gran disgusto y soledad”.
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