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Reconciliarse
en la cama. ¿Es saludable que una pareja se reconcilie haciendo el
amor?
En primer lugar, a no confundirse: cerrar la
reconciliación con un buen “broche de oro” no es lo mismo que
solucionar los problemas en la cama.
Por AP para Mujer Bonita
¿Hay que reconciliarse haciendo el amor?
La
respuesta es un rotundo “No, para nada”. No debemos atruibuir al
sexo poderes que no tiene.
¿Por
qué?
La reconciliación durará muy poco si tratan de sobrellevar las
diferencias y peleas que se generan en el trato social de la pareja
por medio de caricias amorosas. Es importante aclarar que es muy
distinto “cerrar con broche de oro” la reconciliación por medio
del acto sexual, que pretender solucionar los conflictos
directamente en la cama.
Toda
pareja tiene problemas y diferencias, pero la manera más saludable
de resolverlo no es, de ninguna manera, atribuir al sexo poderes que
no tiene. Eliminar “milagrosamente” las heridas generadas por
los problemas conyugales no es una “función” del sexo. De
hecho, no existe ninguna
relación sexual que pueda sanar estas heridas de una manera real y
profunda. Esa satisfacción que se siente no es más que una
ilusión, y una ilusión que puede desencadenar en un conflicto
mucho peor en un futuro. Es como un reloj de arena: se acumula y
acumula resentimiento, hasta que finalmente desencadena en un
problema mucho mayor, incluso la separación.
Hacer
el amor para reconciliarse, sin haber analizado y discutido
racionalmente los problemas, genera una ilusión pasajera, al
presumir que “lo malo ya pasó” sin evaluar objetivamente las
razones del conflicto.
Sexo
anti-peleas
Lo
último que debe hacerse es convertir a la manifestación de amor
(el acto sexual) en un recurso anti-peleas...
El
sexo no es un jarabe ni una pastilla que puede tomarse para
solucionar los problemas y arreglar peleas, consideración que
tienen muchas parejas en la actualidad y que ha llevado y sigue
llevando a otras tantas al fracaso.
Tampoco
es bueno el otro extremo, el de caer en la situación donde el sexo,
en lugar de ser una manifestación de amor, es una especie de
“ring” donde las partes compiten por ver quién tiene más
poder. Aunque no se den cuenta, libran una ardua batalla por la
dominación, por ver quién es el que manda.
Cómo
reconciliarse
Es
importante que, primero, aclaren sus diferencias. Dialogar es una
verdadera muestra de afecto y de consideración, una llave al éxito
para cualquier pareja. Igualdad, sinceridad y respeto son los
elementos que van a trabajar en conjunto para darle solución a los
problemas.
Cuando
existen conflictos conyugales, es recomendable postergar los
placeres sexuales entretanto se aclaran y resuelven las diferencias.
A veces, el rechazo de uno de los miembros de la pareja puede
traducirse como una clara señal de atención y solicitud de cambios
en la relación. Reflexioná siempre antes de actuar y no te dejes
impulsar por la ira. Así vas a poder disminuir las peleas con tu
pareja y desarrollarás un maravilloso control sobre tus emociones.
Y acordáte que, como “broche de oro” para una buena
reconciliación, “la cama” no es perjudicial. Ni mucho menos.
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