Cyber-Amor:
conocerse en Internet, con final feliz
Lorena, una argentina, nos cuenta
su experiencia: amor on-line con un estadounidense.
¿Querés conocer a tu príncipe azul pero
no sabés por dónde empezar? Te recomiendo Internet.
Pues sí… hoy en día, miles de personas se conocen cada día
por Internet, y muchos de esos “encuentros” terminan en finales
felices. Esto lo sé por experiencia propia: mi esposo y yo nos
conocimos así. Por supuesto que cada día le doy gracias a la
tecnología moderna por habernos ayudado a conocernos. ¡Imagínense!
Él en EEUU y yo en la Argentina…
¿Cuáles hubieran sido nuestras probabilidades sin haber
viajado por el cyber-espacio? Nulas. Jamás nos hubiéramos chocado
en un café, o en alguna fiesta de amigos, a no ser que él hubiera
viajado a la Argentina (cosa que lo dudo, nunca había salido de los
EEUU hasta que me conoció) o yo a los EEUU (pero dentro de mis
posibles destinos jamás había considerado Atlanta, que es donde él
vivía y ahora vivimos).
Existen tantos lugares para “chatear” en
Internet, que una se puede dar el lujo de escoger desde qué temas
quiere conversar, hasta el país de la persona con la que se chatea.
Además, están los sitios exclusivos para conocer pareja en los que
generalmente uno llena un formulario con sus datos personales,
aficiones, etc. (se puede mentir, pero si querés conocer a tu media
naranja no te conviene) e inclusive escoger la edad, religión y el
tipo de persona que buscás, entre muchas otras cosas.
Si estás contemplando experimentar este tipo
de “citas” entonces te doy unos consejos
en base a mi experiencia:
q
No te limites a la geografía. Escribíte con personas
de todo el mundo. Nunca sabés donde se encuentra tu alma gemela.
q
Si creés haber encontrado a alguien especial, tomáte
tu tiempo para conocerlo a fondo. Escríbanse todos los días,
intercambien fotos, tarjetas, pequeños regalos, y, si es posible,
hablen por teléfono lo más seguido posible para compartir sus
ideas, opiniones, forma de ser, personalidad, gustos... antes de dar
el siguiente paso, que es conocerse. Antes de darle tu número,
aseguráte que es algo con lo que te sientes cómoda. (Mi esposo me
mandaba flores, chocolates, cientos de fotos de él, de su familia y
de Georgia, tarjetas y libros que él leía; y yo le enviaba
postales de la Argentina, tarjetas, alfajores Suchard, cientos de
fotos, y libros que a mí me gustaba leer).
q
Una vez que decidieron que son más o menos
compatibles, y que, por medio de fotos, creen que se gustan,
entonces encuéntrense. Mi esposo y yo decidimos encontrarnos después
de dos meses (que nos parecieron eternos) de escribirnos y hablarnos
por teléfono… ¡ni quiero recordar las cuentas de teléfono!
(que, por suerte, él pagaba). Después de muchos charlas y
discusiones acerca de dónde debería darse el encuentro, decidimos
por fin que sería en Miami, un punto “neutro” para ambos. Sea
donde sea que decidan encontrarse, acordáte de que si bien sabés
algo de esa persona, él es aún un desconocido. Por lo tanto, te
recomiendo un lugar público.
q
Si esta cita es un éxito, entonces intenten conocerse
más a fondo y compartir cosas más personales como cualquier otra
relación. Amigos, hobbies, familia, etc.
Quién sabe… tal vez hayas encontrado a tu príncipe azul.
¡Embárcate en esta nueva aventura de conocer
gente por Internet! Si de esta manera no conocés a tu alma gemela,
seguro que harás nuevos amigos y podrás aprender sobre otras
costumbres, cultura e ideologías. ¡Mucha suerte!
Si
querés que se toque un tema en especial, por favor manda tu
sugerencia a Lorena Mucke: lmucke@speedfactory.com
|