|
Relaciones
en la red
Los jóvenes encuentran en Internet
un espacio donde se pueden mantener vínculos impersonales y anónimos;
distintos de los de la vida real.
Por Ángeles Patrón Costas
María, de 17 años de edad, estaba chateando
en Internet con Matías, de 30. Para poder crear un vínculo más
cercano, le mintió sobre su edad y dijo que tenía 24. A la media
hora de estar conectada, Matías empezó a ponerse un poco
“pesado” y también “maleducado”, según palabras de María.
A partir de esa experiencia, no muy agradable, ella dice tener más
cuidado de con quién se mete en Internet.
Internet
es una red que tiene más de 100 millones de usuarios, y esta cifra
crece a un altísimo porcentaje mensual. Quienes hacen más uso de
la red son los jóvenes,
que se pasan horas frente a la pantalla chateando o entrando en sus
sites preferidos. En España, el 54 por ciento de los usuarios tiene
menos de 34 años; y el 24 por ciento, menos de 24, según datos de
la Asociación de Usuarios de Internet. El promedio de conexión es
de 5 horas semanales. En los Estados Unidos, los usuarios de
Internet de 3 a 18 años fueron 17 millones en 1998.
En
nuestro país, hay más de 300 mil usuarios, y cada vez son más los
jóvenes que se ven seducidos. Muchos utilizan la red para
“conocer” personas alrededor de todo el mundo. En este sentido,
según conceptos de Marc Augé, Internet es un “lugar”,
porque allí se entablan relaciones y la gente revela su identidad:
nombre, edad, hobbies, etc. Pero por otro lado, Internet es también
un “no lugar”, porque
las relaciones que se mantienen son frágiles y muchas veces basadas
en una o más mentiras.
¿Cómo
comenzar a chatear?
Se
debe ir a cualquiera de los sitios que hay en la red (“ICQ”,
“El Sitio”, “StarMedia”, etc.), y, así, entrar en contacto
con distintas personas. Lo único que hay que hacer es identificarse
poniendo el nombre o algún seudónimo.
El
atractivo de lo anónimo
De
30 jóvenes encuestados, 26 revelaron, de alguna u otra forma, que
lo que más los atrae de entablar relaciones en la red es el
anonimato. Al identificarse, paradójicamente, uno puede mantenerse
anónimo usando seudónimos como “Diosa”, “Sex Symbol”,
“Idola”...
Mariana,
de 16 años, dice que “lo divertido de Internet es que podés ser
lo que te divierta ser en ese momento: podés ser grande, chica,
fea, o, incluso mujer o varón. Podés jugar con muchas
personalidades”.
En
este sentido, Constanza, también de 16, confiesa “yo soy muy tímida
pero cuando chateo en Internet no me importa nada, total nadie te ve
y nadie sabe quién sos en realidad”.
“La pantalla funciona
como un protector que le permite a los chicos ser más abiertos a la
hora de relacionarse con los demás. Es normal que, sobre todo los
adolescentes, sientan una atracción por este espacio donde pueden
mantener vínculos libres de compromiso y de responsabilidad. Pero
hay que tener cuidado de que los chicos no se refugien en estas
relaciones “light” para evitar las relaciones verdaderas”,
opina la psicóloga Silvia Leopold.
Pero
en Internet no todo es mentira. Mucha gente utiliza la red porque
allí pueden entablarse relaciones con gente de cualquier parte del
mundo. También, a muchos jóvenes les atrae la idea de intercambiar
experiencias con otras personas que comparten sus mismos hobbies o
intereses, ya sea la música, el cine, el fútbol. Muchos pasan
horas frente a la computadora y, en general los adolescentes, usan
la red principalmente de noche.
Reglas
establecidas y ciertos códigos del chat
En
los sitios hay reglas establecidas. No pueden usarse malas palabras,
porque uno puede ser echado. Además, hay abreviaturas y códigos
entre los usuarios. Así, por ejemplo, escribir en mayúscula es
interpretado como señal de prepotencia por los frecuentadores de
Internet.
Sin
embargo, muchos advierten que hay que tener cuidado de con quién se
mete uno en la red.
Martín,
de 18 años de edad, tuvo una mala experiencia charlando on-line
sobre fútbol. “Una vez hablando de fútbol empecé a pelearme con
uno y de repente me apareció un cartel que decía con una mala
palabra que me habían borrado todo”, cuenta Martín con indignación.
De hecho, le habían eliminado todos los programas de su
computadora.
Matías,
de 18 años, también alerta sobre el cuidado que hay que tener.
“No sólo te podés encontrar con alguno medio loco, sino que,
además, pueden meterte un virus en tu máquina.”
Paradojas
de las relaciones en la red: más por menos
Algo
paradójico es que, mientras en la red se aumentan los vínculos con
otras personas, en la realidad muchas veces la computadora aísla a
los jóvenes.
En
este sentido, María José, de 19 años, dice: “Cuando recién me
instalaron Internet me pasaba horas en la computadora. Llegaba del
colegio y lo primero que hacía era encerrarme a chatear”.
Ana,
de 19 años, coincide con su amiga y agrega: “La computadora
muchas veces te atrapa y te quedás años colgado a Internet. Tenés
que poner un límite, porque si no, descuidás otras cosas más
importantes, como tus amigos, tu familia y también el estudio”.
Opinan los padres
Muchos
padres no controlan lo que sus hijos ven en Internet ni el tiempo
que pasan frente a la computadora. Esto se debe sobre todo al
desconocimiento de los padres sobre qué está en esa gran red
global y sobre lo que allí puede encontrarse. Además, muchos creen
que es bueno que sus hijos sepan usar las computadoras y, de hecho,
se sienten orgullosos de eso.
“La
verdad es que no controlo mucho lo que hacen los chicos en Internet
ni con quién entran en contacto. Lo que sí les digo es que no estén
horas frente a la computadora, porque no me parece sano”, afirma
Teresita, madres de cuatro hijos que están constantemente on-line.
Silvia
comparte esta preocupación. “A pesar de que yo no tengo demasiada
idea de lo que es Internet, trato de poner límites a mis hijos. Que
un fin de semana estén encerrados chateando, como dicen ellos, me
parece de locos. Que salgan a charlar con sus amigos para eso”.
Es
muy positivo que los jóvenes hayan encontrado un medio donde pueden
expresarse abiertamente y conectarse con otros que comparten sus
gustos e intereses. A los adolescentes les atrae la idea de jugar
con distintas personalidades y de relacionarse en el anonimato. En
estos vínculos, los chicos pueden jugar a ser lo que quieran ser,
total su interlocutor no lo puede constatar. El peligro es que estas
relaciones no le quiten tiempo a las verdaderas relaciones, aquellas
donde no se puede mentir sobre la propia identidad y donde uno se
muestra tal cual es, a cara descubierta.
¿Te
interesa el tema? ¿Te sentís identificada? Mandános tu opinión.
|