El
Siglo Solidario
Una verdadera toma de conciencia
Por Cecilia Acuña para MujerBonita
Se juntan
los sábados a las dos de la tarde en Puente Saavedra. Son cuatro
amigas, una es maestra, otra estudia medicina, y las otras dos,
comunicación social. Se toman el colectivo 365 que las deja a siete
cuadras de la casa de Juana, en Pacheco. Allí se dedican a brindar
apoyo escolar los chiquitos de la villa. "No hacemos grandes
cosas, apoyo escolar, una feria de ropa, muchos hacen lo mismo en
otros lugares", dice Carolina, la maestra. Y tiene razón,
muchos hacen lo mismo.
¿Por
qué somos solidarios?
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El Centro Nacional de Organizaciones de la Comunidad (CENOC)
de la Secretaría de Desarrollo Social tiene inscriptas alrededor de
6500 organizaciones dedicadas a la acción social.
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Ése número no incluye las actividades que se realizan fuera
de las organizaciones, por lo tanto una cantidad mayor de personas
se movilizan en forma independiente.
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El auge de la defensa de los derechos humanos, la cantidad de
ONG's dedicadas a la acción social, programas como "Un sol
para los chicos" o "Juntos por un amiguito", el
desarrollo del marketing social y de las actividades filantrópicas
aplicadas por las empresas, y por supuesto, las personas que
entregan su vida a los que más lo necesitan, como la Madre Teresa
de Calcuta, son sólo muestras visibles de una verdadera toma de
conciencia solidaria.
Existen
razones evidentes para pensar que el hombre se ha comprometido
realmente con el sufrimiento y el dolor del que es igual a él y que
por eso, genere acciones para remediarlo. La Revolución Francesa
proclamó tres principios: Igualdad, Libertad y Fraternidad. La
igualdad y la libertad fueron desarrollados por dos sistemas que no
tuvieron en cuenta aspectos fundamentales del hombre: el socialismo
y el liberalismo, respectivamente. Según Octavio Paz, un escritor y
pensador mexicano, la fraternidad es el único principio que no fue
desarrollado y es el único capaz de unir los extremos generados por
el socialismo y el liberalismo. Es decir, la sociedad de este siglo
es la encargada de desarrollar del último principio: la fraternidad
o solidaridad.
Gente
solidaria
Dentro
del terreno solidario existen actividades para todos los gustos:
desde las que realizan grandes organizaciones, como La Red Solidaria
o El Ejército de Salvación, hasta pequeños grupos de jóvenes que
visitan hospitales y geriátricos. Si de verdad se quiere ayudar, no
hay excusa: se puede lavar ropa, visitar enfermos, dar apoyo escolar
o ayuda sanitaria, servir comida en un hogar infantil o desarrollar
un sistema de huertas familiares en barrios pobres.
Éste
último proyecto fue creado por tres estudiantes universitarias que
decidieron hacer algo por los demás. "Se trata de capacitar a
las mujeres de la casa para que ellas puedan tener su propia huerta
y plantar lo que necesiten: lechuga, zapallo, zanahoria, tomates,
etc., no sólo obtienen sus propias verduras, sino que también
pueden venderlas", acota Vidalita, una de las integrantes del
proyecto.
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