|
Un
planteo cultural
El
Doctor en Física, Sr. Ernesto Sábato, becado en París y cuya privilegiada
capacidad intelectual lo presentara como uno de los científicos
más brillantes de este siglo, abandonó para siempre el ejercicio
de su profesión a los 34 años, causando estupor e indignación en
el mundo de la Ciencia.
La
causa (cómo él mismo sostuviera enérgicamente): la ausencia de confianza
en la capacidad de la Ciencia para construir (y no destruir) al
género humano.
Desde
entonces, Ernesto Sabato se ha abocado al arte y la literatura,
sosteniendo que “en un tiempo de crisis total, solo el arte puede
expresar la angustia y la desesperación del hombre”.
Éste
es sólo un ejemplo de esa división —quizás aparente— entre quienes
creen en el arte y quienes ponen toda su esperanza en la ciencia.
|