Infierno
y Paraíso
Un
rabí pidió a Dios poder ver el Paraíso y el Infierno. Dios le mandó
como guía al profeta Elías.
Primeramente,
Elías llevó al rabí a una gran habitación, en cuyo centro estaba
al fuego una olla con un alimento delicioso. A su alrededor estaban
sentadas muchas personas con largas cucharas, y todas sacaban de
ella el alimento. Mas el largo de las cucharas era tal, que no podían
llevarse a la boca el alimento y comerlo. Entonces el rabí preguntó
al profeta en qué lugar se encontraban. Ese extraño lugar era el
Infierno.
Luego,
Elías condujo al rabí a una segunda habitación. Allí también ardía
en su centro un fuego y se estaba cocinando una deliciosa comida.
Alrededor de ella estaban sentadas personas con largas cucharas
en las manos. Pero no intentaban alimentarse a sí mismas, sino que
usaban esas largas cucharas para darse de comer unos a otros. Estaban
en el Paraíso.
(Friedrich
Dietz, Antes que comience
el día)
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