¿Necesita lentes tu hijo? Hazme ojitos, nené
 
Aunque no muestren síntoma alguno, es bueno que los ojos de los niños sean examinados al primer mes, luego a los siete meses, al año y medio y, de nuevo, a los cuatro años. Estos chequeos -sumados a otros cada dos años- son casi obligatorios puesto que los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo de la visión. Por Roberto Colmenares
 
Si supieras cuán importante es atender esos síntomas casi imperceptibles, para que en el futuro tu pequeño no lleve lentes o deba someterse a alguna operación, de seguro le pedirías más que ojitos... Aunque el dicho popular tiene mucho de verdad, los ojos, más que ventanas del alma, has de considerarlos como ventanas a la prevención. Todos sabemos que la visión juega un papel importantísimo en el desarrollo físico e intelectual del niño. Por ello el diagnóstico temprano de enfermedades que la afectan es, a todas luces, la mejor prevención. Te preguntarás, entonces, cuándo es el momento apropiado para iniciar los chequeos oftalmológicos de tu bebé. Y nosotros te decimos que aunque los pequeñines reciben el 75% de la información a través de la vista, no son capaces de decirnos si ven bien o no porque siempre han visto de la misma manera; en otras palabras, no están conscientes del defecto en caso de sufrirlo. En edades tempranas lo recomendable es que el infante, aunque no   muestre síntoma alguno, sea examinado al cabo del primer mes, luego a los seis meses y una tercera revisión a los tres años. Estos chequeos son casi obligatorios puesto que los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo de la visión.El ojo en el niño es inmaduro y está en constante crecimiento hasta los 7 u 8 años. Por cierto, la agudeza visual, que para cuando el pequeño nace es prácticamente nula, alcanza el 100% de desarrollo aproximadamente los 5 años de edad. De allí que muchas anomalías diagnosticadas a partir de los seis años requieran de tratamientos más complicados. Un esquema en detalle de los exámenes oftalmológicos revela lo siguiente: 1er. mes Descarte de enfermedades oculares graves y malformaciones como el glaucoma o las cataratas congénitas 7mo. mes Diagnóstico del estrabismo 18vo. mes Diagnóstico del retinoblastoma (tumor intraocular maligno más frecuente en la infancia) 4to. año Agudeza visual y defectos de refracción Controles cada dos años hasta cumplir los catorce
 
Cómo vemos las cosas
 
No creas que percibir el mundo con nuestros ojos es tan sencillo como lo señalamos a continuación. El siguiente detalle no es más que una aproximación para que tengas clara la manera cómo el mundo llega a la mente gracias a nuestros ojos y así los aprecies y cuides más, especialmente los de tus pequeños. En la parte oscura del ojo está la pupila, abertura a través de la cual la luz entra al ojo según se cierre o abra el iris. La luz atraviesa el cristalino, suerte  
de lentes internos que llevamos en nuestros ojos y que se modifica para que las imágenes que se proyecten en la retina, una especie de pantalla situada en el fondo del ojo, queden debidamente enfocadas. La retina es rica en células sensibles a la luz, capaces de generar señales eléctricas que viajan por el nervio óptico hasta el cerebro. A grandes rasgos, ése es el proceso de la visión, que comprende además el movimiento del ojo por la acción de músculos pequeños que se insertan en el globo ocular.
 
Miradas que delatan
 
Hemos visto que el cuidado oftalmológico de los niños puede ayudarnos, gracias al diagnóstico precoz, a atender enfermedades y defectos que de no ser tratados a tiempo pueden detener el desarrollo de la visión y ocasionar daños de por vida. Además de las consultas rutinarias al oftalmólogo, aquellas que se deben realizar aunque el infante no manifieste quejas o molestias oculares, existen otras situaciones que requieren la rápida visita al especialista. Son aquellas cuando los síntomas son evidentes y el niño expresa malestar o problemas con su visión. Acá no nos referimos a las múltiples enfermedades infecciosas que afectan la mucosa del ojo y la piel de su entorno (como las conjuntivitis y los orzuelos); en próxima edición centraremos atención en ellas.  
Y como nos ocupan las afecciones que afectan directamente la visión, te recordamos que tu constante atención es primordial, así que no descuides los siguientes síntomas:
* Enrojecimiento, parpadeo persistente, presencia de lagañas y/o frotamiento constante
* Dificultades para adaptarse a la oscuridad
* Acercamiento exagerado al televisor o al papel cuando lee o escribe
* Utilización del dedo para leer
* Entorno de los ojos cuando mira objetos lejanos
* Dolor de cabeza tras forzar la vista
* Desviación de los ojos
* Coloraciones blancuzcas o grisáceas en la pupila
* Bajo rendimiento escolar que no se compensa con el esfuerzo realizado
 
El temido estrabismo
 
Esta afección consiste en la desviación anormal de uno o ambos ojos en alguna de las posiciones de la mirada, originada por fallas en la tonicidad de los músculos que sostienen y dan movilidad al globo ocular. Puede ser una desviación horizontal -el ojo se desvía hacia dentro o hacia fuera- o una desviación vertical -el ojo se desvía hacia arriba o hacia abajo-. Todos los niños que desvíen un ojo de manera permanente o intermitente deben ser examinados tan pronto como sea posible. El estrabismo puede   ser corregido con gafas, cirugía o ambos procedimientos. La cirugía consiste en aislar los músculos encargados de la movilidad del ojo y situarlos en otro lugar para debilitar o reforzar su acción. Es una cirugía sencilla pero que en los niños requiere anestesia general. El diagnóstico y tratamiento precoz del estrabismo es indispensable para evitar la ambliopía, complicación que más adelante detallamos. Y recuerda: cualquier sospecha de estrabismo o de diferencia de visión entre los dos ojos exige una pronta visita al oftalmólogo.
 
Incómodos lentes necesarios
 
Nuestra intención es que poseas la información precisa para que, en caso de ser conveniente, actúes de la mejor manera y ayudes a tu pequeño en la superación de su problema. Así que no te sientas abrumada con ciertos datos que puedan parecerte demasiado técnicos, pues nuestro deseo es orientarte, no abrumarte. Cuando oigas que comentan sobre problemas de refracción, o defectos de gafas -pues la mayoría de las veces requieren de lentes correctivos- debes imaginar un ojo a través del cual la luz pasa sin ningún tropiezo hasta la retina dando lugar a imágenes nítidas. Cuando el paso de luz es entorpecido los objetos no se verán con claridad, lo que origina los defectos de refracción que son tres: hipermetropía, miopía y astigmatismo.
* Hipermetropía: El globo ocular es muy angosto y la imagen se forma detrás de la retina. Los síntomas se presentan primero en la visión cercana que en la lejana.
* Miopía: Cuando el globo ocular es muy ancho, la imagen de los objetos se enfoca por delante de la retina, no sobre ella, y por consecuencia, no es posible ver con claridad objetos distantes.
 
Algunas veces los músculos son responsables de que el cristalino y el ojo en general no adopten la forma necesaria para el enfoque correcto de los rayos de luz.
* Astigmatismo: Si la córnea -membrana transparente que recubre el centro de la parte visible del ojo- o el cristalino sufren alguna alteración, se produce una visión distorsionada, pues los rayos de luz que transportan la imagen no coinciden en un solo punto de la retina.
Un bebé puede ser examinado para diagnosticar estos defectos aunque no sea capaz de hablar. Es importante detectarlos precozmente pues pueden provocar bajo rendimiento escolar. Ya hemos dicho que deben ser tratados con anteojos o lentes de contacto -éstos en caso de adolescentes responsables y cuidadosos-; y a partir de los 18 años, cuando la graduación esté estabilizada, podrá recurrirse a las intervenciones con láser. Y recuerda, a veces la solución más simple a un fracaso escolar está en una consulta a tiempo con el oftalmólogo.
 
Otras complicaciones
 
* Ojo gandul, vago o ambliópico. Es el que no se ha desarrollado normalmente durante la infancia y como consecuencia tiene menos visión que el otro ojo, es decir, que a pesar de estar bien corregido con el uso de lentes, no logra la agudeza visual esperada. La ambliopía afecta a un 4% de los niños y sólo puede ser tratada antes de los 8 ó 9 años de edad, dando lugar en caso contrario a un severo e irreversible defecto visual. Suele ser detectada en los chequeos rutinarios del pediatra o el oftalmólogo, ya que causa muy pocos síntomas y suele pasar desapercibida para los padres. Sus causas más frecuentes son el estrabismo, los defectos de refracción y más raramente, enfermedades oculares que impiden que la luz llegue normalmente a la retina (cataratas). El tratamiento consiste en forzar al niño a utilizar el ojo gandul mediante la oclusión del ojo bueno.
* Glaucoma congénito. Esta es una afección poco frecuente que deriva de un defecto congénito que impide el libre flujo del humor acuoso -líquido contenido por el ojo- y que provoca un aumento progresivo de la presión del globo ocular, cuyo tamaño aumenta junto con el de la córnea. Afecta ambos ojos, y puede presentarse en lactantes y en niños mayores. De no detener su progreso, el nervio óptico es afectado y sobreviene la ceguera. La intervención quirúrgica temprana es la única solución.
 
 
* Cataratas congénitas. Son opacidades del cristalino y/o la cápsula que lo envuelve, y que por estar detrás de la pupila, son de fácil detección, aunque a veces requieran de examinar el fondo del ojo poco después del nacimiento. Son indoloras, no conllevan inflamaciones y se deben a defectos o procesos inflamatorios durante el desarrollo del feto: anomalías cromosómicas, infecciones en el útero, enfermedades metabólicas u otras sufridas por la madre durante el embarazo. A la corrección quirúrgica normalmente sigue el uso de lentes.
* Retinoblastoma. Este tumor maligno, de causas básicamente genéticas, es de aparición rara y escasa, y se origina a partir de la retina inmadura. El diagnóstico suele establecerse antes de los 2 años de edad, y siempre y cuando el tumor esté dentro del ojo, en un 90% de los casos es curable, ya con intervenciones o con quimioterapia, si se ha extendido más allá del globo ocular.
Ahora sí que se pueden darse por enterados, tú y tu pareja, de las afecciones más frecuentes que pueden entorpecer el normal desarrollo de la visión de sus pequeños. Y al tanto de que el diagnóstico y la intervención a tiempo del oftalmólogo son fundamentales para evitar complicaciones mayores, es de esperar que sepan orientar a quienes enfrenten situaciones de esta naturaleza y no dispongan de la información pertinente.
 
La trampa de la felicidad
 
Incluso cuando los padres se dan cuenta de la importancia de establecer límites, puede ser algo difícil de poner en práctica, especialmente por los que trabajan y están gran parte del día lejos de casa: usualmente no quieren estar el poco tiempo que pasan juntos, estableciendo pautas que no gusten a los pequeños. "Si Esteban te pide otra galleta y tu dices, 'no, una al día es suficiente', entonces cambias de opinión porque él va a comenzar a gritar. Lo has hecho feliz a corto plazo, pero a largo plazo has perdido tu credibilidad -dice la doctora Socolar. Le estás dando un regalo mucho más útil si te mantienes firme en lo que   dijiste". Realmente, disciplinar a un niño de 3 años no es una tarea fácil, pero el tiempo y el esfuerzo de hoy, cosechan enormes beneficios luego. Al establecer normativas firmes, reforzar el buen comportamiento y construir una relación basada en la confianza, puedes minimizar la dosis de disciplina que vayas a necesitar cuando crezca. - Más aún -refuerza la especialista-, vas a armar a tus niños con habilidades para el futuro. Luego, cuando los compañeros los estén incitando a hacer algo que no deban, ellos tendrán la fuerza necesaria para resistir la presión. En corto tiempo, habrán aprendido a pintar sus propias rayas amarillas.
 
Y la abuela... ¿tenía razón?
 
Sentarse muy cerca de la televisión hace daño a la vista Falso: Cuando apareció la tv por primera vez, se creía que los tubos catódicos emitían radiaciones dañinas. El hecho de que los niños con una mala visión tienden a sentarse cerca de la pantalla, alimenta la creencia en este mito. Hoy día se sabe que ver televisión no produce daño alguno a la vista.  
Comer zanahorias es bueno para la vista
Verdadero: Las zanahorias contienen beta-caraoteno, un nutriente antioxidante que ayuda a que los niños formen una buena visión. Sin embargo, si tu pequeño tiene problemas ópticos, no existe evidencia que demuestre que comer zanahorias va a mejorar su visión.
 
Es malo leer en la oscuridad   Mirar al sol no hace daño si el día está nublado
Falso: Siempre es mala idea mirar al sol directamente, sin importar cuán oscuro se vea el día. Aún a través de las nubes, la luz solar puede quemar tejidos delicados en la parte posterior de los ojos, produciendo puntos ciegos permanentes o, incluso, ceguera.
Falso: Esta creencia puede haberse originado generaciones atrás, cuando los mineros que trabajaban bajo tierra durante meses no podían ver bien cuando salían a la luz. Sin embargo, en situaciones normales, el ojo está diseñado para acumular luz en la oscuridad, por lo que leer con una lámpara de noche no daña la vista.