Diez síntomas sorprendentes del embarazo
 
¿Has oído hablar acerca de sentirse mal en las mañanas, la fatiga y el dolor de espalda? Bien, todo eso lo experimentarás durante tu estado de gestación pero existen otros síntomas menos comunes, con los cuales te puedes topar
 
1) Tienes sueños mucho más vívidos  
6) Te gotean los senos
Luego de seis meses, muchas mujeres gotean calostros, una sustancia espesa y amarillenta que se produce mucho antes de que los senos comiencen a segregar leche materna; es la respuesta de tu cuerpo a las hormonas creadas por la placenta. Rico en proteínas y anticuerpos, el calostro tiene menos grasa y azúcar que la leche materna, que es producida unos días después del parto. Mientras, puedes colocarte unos protectores dentro de tu sostén para atrapar cualquier gota.
7) Tu piel ha perdido brillo
Si tu piel se pone fea durante tu período, lo más probable es que se ponga peor durante el embarazo ¿Las culpables? De nuevo las fluctuaciones hormonales. Incluso las mujeres que normalmente no tienen acné, pueden sufrir de unas cuantas manifestaciones durante el embarazo. Los cambios en los niveles hormonales pueden llegar a causar la aparición de parches oscuros en la cara y otras partes de tu cuerpo. Las mujeres de piel oscura tienden a experimentar, con mayor frecuencia, estos cambios en la pigmentación.
8) Se te duermen o te duelen dedos y brazos
El estómago no es la única parte de tu cuerpo que se hincha durante el embarazo, y la retención de fluido en los brazos y muñecas puede crear presión en los nervios que allí se encuentran. Si el adormecimiento se limita a la punta de tus dedos, algún cambio en la postura en que mantienes la parte alta de tu espalda puede estar presionando los nervios que se encuentran cerca de tus hombros. Debes limitar actividades como escribir a máquina o montar bicicleta.
9) Pierdes control sobre tu vejiga
Puede que sea un tanto confuso reír, estornudar, o toser y darte cuenta que has mojado tu ropa interior. Pero no te asustes, esto es completamente normal, especialmente durante el tercer trimestre, que es cuando el útero comienza a ejercer presión sobre la vejiga. Pregúntale a tu médico sobre algunos ejercicios que puedan ayudarte a preparar tus músculos pélvicos para solucionar el asunto y que a la vez te sirvan para dar a luz con mayor facilidad.
10) Te cambia la visión
La retención de fluido usualmente causa variaciones en la forma de tus ojos, por lo que puede que el mundo se vea, repentinamente, un poco borroso. Esto puede también afectar la manera en que los lentes de contacto encajan en tus ojos o el tipo de corrección que tienen. Pero no debes apresurarte a comprar lentes nuevos: los cambios, son temporales.
Algunas de las mujeres que están esperando sueñan que el hijo por venir tiene algún defecto o que cuando nace, lo pierden. Aunque estos sueños sean bastante incómodos, debes saber que son consecuencia del estrés y las preocupaciones que tienes acerca de convertirte en madre.
2) Te vuelves olvidadiza
Este fenómeno está muy bien documentado con base en anécdotas, mas no sobre la base de datos científicos, ya que no existe prueba alguna que indique que el cerebro de la mujer funciona de manera menos eficiente durante el embarazo.
3) Parece que te babeas
La producción de saliva puede incrementarse y -como ocurre con muchos otros efectos colaterales- se puede culpar de esto a las hormonas. Chupar caramelos o masticar chicle puede ayudarte a tragar con más frecuencia.
4) Tu apetito sexual sube
Algunos científicos sugieren que esto se debe al hecho de que durante el embarazo sabes que no hay riesgo de quedar encinta por accidente. Pero también se debe considerar que el incremento en las secreciones vaginales y la circulación de sangre hacia la pelvis, hacen el sexo más placentero. Algunas mujeres en espera, experimentan uno o varios orgasmos por primera vez.
5) Te duelen las piernas
Durante tu tercer trimestre, la cabeza del bebé puede estar recostada en los nervios ubicados en la parte baja de la espina dorsal. El dolor que sientes como resultado de esto, comienza en las nalgas y se extiende hasta la parte posterior de tus piernas. A veces es tan intenso, que no puedes siquiera pararte de una silla, pero algunas sencillas recomendaciones del médico pueden ayudarte a solventar el problema (tomar acetaminofen o sentarse en una bañera con agua tibia, por ejemplo).