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Generalmente
los niños son inquietos por el “entusiasmo de vivir” típico de la
edad. Pero a veces ese “entusiasmo” es demasiado y puede ser consecuencia
de un trastorno en la conducta
conocido como Hiperquinesia.
Dicha alteración en el comportamiento se caracteriza por:
Falta
de atención
Con
frecuencia no termina las cosas que empieza.
Muchas veces parece no escuchar.
Se distrae con facilidad.
Dificultad para concentrarse en tareas que requieren de “atención
sostenida”
Impulsividad
Suele
actuar antes de pensar
Cambios bruscos de una actividad a otra
Le es difícil organizar el trabajo
Necesita una supervisión constante
Grita en clase frecuentemente
Hiperactividad
Vive
corriendo
Problemas para quedarse quieto y permanecer sentado
El
diagnóstico lo realiza
el especialista a través de pruebas psicológicas y físicas. Los
tratamientos son variados:
técnicas psicológicas,
medicación, retroalimentación biológica cerebral. Por supuesto
el tratamiento más conveniente lo determinará el especialista después
de evaluar el caso particular.
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