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Cuando comienzan las clases –y también a lo largo del año, como
por ejemplo, durante los meses fríos- la conchera puede convertirse
en un problema. Preguntas tales como “¿Qué le mando hoy? ¿Le gustará?
¿Estará almorzando bien? ¿Es demasiado o será poco? ¿Lo hago llevar
otra vez más las salchichas que tanto me pide?”, y muchas otras,
pueden causar insomnio en madres preocupadas por la nutrición de
sus hijos en edad escolar.
Aquí,
algunas claves para armar
una lonchera sana, práctica, y variada:
-la
lonchera debe ser, simultáneamente, completo (con las vitaminas
y aportes necesarios), variado, y tentador.
-es
ideal que sea muy similar a lo que el niño almorzaría en
su casa.
-los
alimentos enviados cada día al colegio deben ser sencillos y portátiles.
-hay
básicamente dos premisas importantísimas: que el niño se
alimente, y que no se aburra.
-es
aconsejable que los niños coman algo a media mañana, durante
el recreo (una manzana, un alfajor, un yogurt, galletitas).
-en
invierno, el tema del picnic cobra mayor importancia. Durante los
meses fríos, la comida debe ser una fuente de energía. Las pastas
calientes, además de ser sanas, aportan calor y energía fácilmente
diponible.
-si
en el comedor del colegio hay microondas disponible para los alumnos,
tanto mejor.
-las
porciones no deben ser ni demasiado pequeñas ni super abundantes.
-el
postre es importante: una fruta, un postrecito tipo Shimmy, queso
y dulce, uvas, barritas de cereal...
-para
incursionar en comidas nuevas: déjelo para la cena.
-trate
de evitar la comodidad de las salchichas. Es mejor el pollo, la
carne, los ravioles rellenos (dentro de un termo que los mantenga
caliente), otras pastas...
-trate
de no abusar de los fritos estilo patitas de pollo, bastoncitos
de pescado, milanesas.
¿Dónde
están los aportes?
-el
calcio, en lácteos (leche, yogurt, flancitos, queso, crema, salsa
blanca).
-la
fibra, en maíz desgranado, espinaca, cornflakes, otros cereales.
-los
hidratos de carbono, en platos de pasta.
-proteínas,
en carnes y pollo.
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