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MujerBonita Sexualidad
Secretos de almohada
La mitad perdida: nuestra media naranja
¿Existe una única persona ideal para cada una? ¿Estamos destinadas a enamorarnos verdaderamente de él, nuestra media naranja? Si es así..., ¿la encontraremos? ¿O podemos enamorarnos de muchos? Una de las discusiones más frecuentes entre mis amigas gira alrededor de estas preguntas. A vos, ¿no te pasa?
Por Cecilia Acuña para MujerBonita
Por lo general, la cuestión deriva en una polarización: las "the one" y "las cualquier bondi te deja bien".
El primer grupo se halla convencido de que todos nos enamoramos verdaderamente de una única persona una sola vez. Las otras afirman que prefieren ser realistas y salir de los cuentos de hadas, es decir, piensan que tienen varios candidatos para elegir y que solamente deben correr el riesgo de elegir a uno y renunciar a los otros. Muchos se sitúan en esta misma línea de pensamiento, en la película "quiero decirte que te amo", Kate, la protagonista, le pregunta a Luc, su sarcástico compañero, si cree en el amor ideal y él le contesta: "no es una pregunta interesante, es una pregunta de niñita".
Un romántico origen platónico
En la historia y en la literatura encontramos infinidad de ejemplos de amores ideales: Marco Antonio renunció al imperio sólo para estar junto a Cleopatra; en la literatura cortés, los caballeros luchaban y morían por sus damas, que los amaban y esperaban fielmente;
Shakespeare cuenta que Romeo se suicidó cuando creyó que Julieta había muerto y que luego ella decidió acompañarlo hasta la muerte.
Si queremos situar un origen específico de la concepción del amor como una única complementariedad podemos remitirnos a un escrito de Platón: El Banquete. Allí, el autor se refiere al llamado mito andrógino, según el cual, cuando la persona humana paseaba por el mundo de las ideas era un ser andrógino, es decir, hombre y mujer al mismo tiempo. En el momento en que cae al mundo de las apariencias, se rompe en dos mitades que se separan. Por lo tanto, la vida del hombre en este mundo consiste en la búsqueda de esa única mitad que antes era parte de él mismo.
¿Es posible encontrar la mitad perdida?
La pregunta obligada que debemos hacernos todos los que creemos (me incluyo) en esta concepción es la siguiente: ¿Es posible encontrar la mitad perdida?
No voy a negarlo, es una tarea difícil. En el mundo viven millones de personas, no hay forma de conocerlas a todas, nacen y mueren todo el tiempo, nuestra mitad pudo haber tenido un accidente y entonces...
Y, por último, que el encuentro, en el caso de existir, sea en el lugar y el momento adecuados. Los que insisten con esta postura (no sé si me incluyo) afirman que "si existe una sola mitad para cada uno, de una forma u otra la encontraremos". En la película "Sólo tú", Marisa Tomei, la protagonista (que ansía encontrar al verdadero y único amor) emprende un disparatado viaje a Italia donde persigue al que cree que es su mitad perdida y no se da cuenta hasta el final que esa mitad (Robert Downey Jr.) estuvo todo el tiempo a su lado.
Otra cuestión que surge alrededor de este tema es el de la libertad. Si estamos predestinados a enamorarnos de una sola persona, ¿somos libres de elegirla? Sí, por supuesto, la libertad nunca se pierde, podemos elegir a la persona indicada o no. Nuestra tarea consiste en saber distinguir al amor verdadero de un mero afecto.
¿Y si nos equivocamos? Supongo que en ese caso la vida se compadecerá de nosotros y nos dará alguna otra oportunidad.
Supongamos que es posible encontrar a la persona ideal, ¿cómo nos damos cuenta de que es ésa y no otra?
Un diálogo de la película "Sintonía de amor" describe una forma romántica de darse cuenta: Annie (Meg Ryan) charla con su mamá acerca de como ésta conoció a su esposo y le dice: "Me invitó a caminar por el muelle... luego tomó mi mano. Bajé la vista y no pude decir cuáles eran sus dedos y cuáles los míos y entonces lo supe", Annie la mira desconcertada y la madre insiste, "Fue mágico. Supe que estaríamos juntos para siempre y que todo sería maravilloso". Ojalá el darse cuenta fuera tan sencillo como que alguien te tomara de la mano, el simple contacto serviría de comprobante.
¿Es sólo imaginación?
Ahora bien, ¿en qué grado esta concepción puede ser real si tenemos en cuenta de que es alimentada continuamente por la literatura, por la música y por el cine? Desde nuestra infancia escuchamos cuentos como Blancanieves o Cenicienta y vemos dibujitos como Popeye y su amada Olivia. Más tarde leímos "Orgullo y prejuicio" o "Señoritas" y luego, nos cansamos de escuchar canciones románticas y de ver películas en las que Julia Roberts se casa con Richard Gere, o Meg Ryan con Tom Hanks. Tampoco vamos a olvidar de las grandes tragedias que confirman esta teoría como Romeo y Julieta, Tristán e Isolda o Cupido y Psique. Es decir, ¿es real la concepción del amor como complementariedad o simplemente es el resultado de la suma de cuentos, historias y sueños que se acumulan en nuestra mente y forman este ideal de amor? En un libro llamado "El amor y occidente", el autor, Denis de Rougemont se pregunta: "¿Cuántos hombres estarían enamorados si no hubiesen oído jamás hablar de amor?"
Por Cecilia Acuña, e-mail: ceciacu@hotmail.com
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